El proyecto de reforma tributaria sigue recibiendo fuertes críticas. Esta vez el turno le tocó a la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) quienes enfatizaron la necesidad de acompañar el plan de una propuesta paralela de contención del gasto público, punto que hasta ahora el gobierno ha ignorado.
Los empresarios aseguran que la principal fuente de ingresos del presupuesto estatal son precisamente los impuestos, lo que quiere decir que si se desea recaudar más tributos, también deben existir reglas de cómo gastar el dinero.
En el marco de una reunión que tuvo como propósito analizar la propuesta de Reordenamiento y Simplificación del Sistema Tributario, los miembros de APEDE coincidieron de que se requiere de una contrapartida o ley presupuestaria que garantice la utilización adecuada de los recursos, porque de lo contrario de nada servirá que se recaude más dinero, si este es mal invertido.
El director ejecutivo de FUNDES, Carlos Sánchez precisó que este elemento es importante, para que el dinero se use de forma razonable.
"Muchas instituciones del Estado pagan un 85% de su presupuesto en planilla, sin embargo, los empleados permanecen todo el día sentados por la falta de equipos y materiales para trabajar", explicó Sánchez.
Pero este no es el único punto débil. A juicio de Carlos Sucre, presidente de APEDE, la propuesta parece improvisada al no contar el gobierno con un análisis del impacto de la exoneración del Impuesto Sobre la Renta (ITB) para aquellas personas que ganen hasta 800 dólares mensuales y el impacto de económico que algunas actividades han logrado al no tener que pagar ciertos impuestos.
Por su parte, Guillermo Sucre, de la firma Sucre & Asoc., precisó que el gobierno propugna como principal objetivo la continuación, reducción y eventual reducción del déficit público, pero por ningún lado plantea cómo mejorar la recaudación de los tributos existentes, cuando la propia Dirección General de Ingresos reconoce que deja de percibir unos 200 millones de dólares anualmente.
Mencionó como una reflexión que la presidenta de la república, Mireya Moscoso, manifestó en una oportunidad que su gobierno volvería a tratar con mucha prudencia la política tributaria, y cualquier cambio en el sistema sería neutro, diseñado con relación al valor agregado en los diferentes sectores para que sus tributos sean más o menos parejos.