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Antes de que Apple Inc. decida seguir adelante con su proyecto Project Titan y construir un carro eléctrico, la empresa quizá desee mirar el menú de desafíos que vienen de la mano de pertenecer a este negocio.
Apple ha puesto a unos cientos de personas, incluyendo algunos nuevos empleados de la industria automotriz, en un proyecto secreto para llevar adelante el desarrollo inicial de un vehículo eléctrico parecido a una furgoneta.
Este coche desafiaría a Tesla Motors Inc., así como también a los carros eléctricos e híbridos vendidos por Nissan Motor Corp., General Motors Co., Ford Motor Co. y otras compañías.
Si Titan resulta en un coche real, Apple debe estar preparado para desafíos tales como las crecientes normas de seguridad y un entorno regulatorio en constante cambio para los vehículos de emisiones cero. Y no nos olvidemos de que los coches eléctricos generan márgenes bajos, y por lo general pérdidas, que los accionistas de Apple, amantes de las ganancias, raramente han experimentado.
“No estaban en el negocio de la telefonía y tuvieron éxito, pero el negocio de los automóviles será más difícil por dos órdenes de magnitud”, dijo Erik Gordon, profesor de la Ross School of Business de la Universidad de Michigan. “Se puede contratar fácilmente a una empresa en China para hacer el ensamblaje sencillo de un teléfono, pero no resulta tan fácil con el ensamblaje complicado de los automóviles”.
Apple tiene la ventaja de una reserva de efectivo de $178,000 millones. Eso es seis veces el dinero en efectivo que Volkswagen AG tiene en sus libros y siete veces lo que registra GM, según datos compilados por Bloomberg. De hecho, esa reserva de efectivo por sí sola podría financiar el presupuesto de gastos de capital de GM por 20 años.
La compañía probablemente esté analizando varias opciones, y lo más probable es que se inclinará por diseñar el software que controla los carros de conducción autónoma o que repensará el control humano de los carros hoy en día, dijo Jon Bereisa, CEO de la consultora Auto Lectrification LLC, que trabajó en el programa Chevy Volt .
“Sigue siendo un carro y es algo que les resulta muy extraño”, dijo Bereisa en una entrevista telefónica. “Con los carros autónomos, habrá más software, más computación y más controles”, agregó.