La búsqueda de un pequeño espacio para desconectarse de sus deberes laborales durante horarios de oficina lo ayudará a equilibrar sus emociones. Comenzar el día realizando actividades de relajación y/o meditación también rendirá frutos.
¿Alguna vez ha llorado en el baño de su lugar de trabajo tras mantener una intensa discusión con sus superiores?, ¿ha consolado a algún compañero de trabajo luego de que recibiera algún tipo de reprimenda o estallado de ira cuando no obtuvo resultados esperados?

Situaciones similares suelen ocurrir, a pesar del convencimiento empresarial de que las emociones deben ser dejadas de lado en espacios en los que debería reinar el lado racional del empleado.
De acuerdo con algunos expertos, cuando el ser humano recibe “amenazas cognitivas” (como las críticas de un jefe) es natural que se desaten determinadas emociones, debido a que estas están vinculadas al sistema biológico. Las hormonas del cerebro reaccionan al detectar algún tipo de peligro.

Al igual que en la era primitiva, cuando aquellos hombres recibían “amenazas físicas” como la presencia de un animal salvaje.
Es muy importante conocer sus propios patrones de respuesta emocional y procurar dominarlos en el lugar de trabajo.
Cuando tenga la sensación de querer llorar, intente tomar un vaso de agua para calmarse un poco.
En caso de no lograrlo, enfrente la situación. Si acaba de ser ofendido en una reunión y no puede evitar las lágrimas delante de sus colegas, diríjase a quien lo humilló y dígale: “Está claro que lo que has dicho me molestó. ¿Podrías decirme por qué has dicho eso?”.
A fin de encontrar el equilibrio emocional, comience bien el día. Haga ejercicios, actividades de relajación y/o meditación e, incluso, escriba en un diario. Encontrar un pequeño espacio de distracción durante las horas laborales también rendirá sus frutos. En este caso, puede revisar algunas fotos familiares, escuchar música, etc.
Las emociones de los empleados
Los gerentes deben mostrar más empatía con sus empleados. Si el superior encuentra a su trabajador en medio de las lágrimas, debería consultarle si desea tomarse un tiempo libre para que luego retome con más tranquilidad su actividad laboral. También le podría sugerir que escriba lo que más le preocupa.
En caso de que el empleado estalle en ira o cólera, lo óptimo es que el jefe mantenga la calma y le comunique que dicho comportamiento está fuera de línea con la cultura.
Las mujeres son más propensas a llorar
La evidencia científica muestra que las mujeres lloran un promedio de 5.3 veces al mes, dentro o fuera del lugar de trabajo, y los hombres lo hacen 1.4 veces.
No obstante, el factor biológico está acompañado del cultural. Las mujeres no se sienten capaces de expresar ira o rabia en su lugar de trabajo, porque hacerlo implicaría ganarse una mala reputación.