El Congreso uruguayo sancionó ayer, un paquete de medidas para paliar el golpe que provocó a la economía un brote de aftosa, basado en un nuevo impuesto a productos terminados nacionales e importados.
El impuesto, denominado Contribución al Financiamiento de la Seguridad Social (Cofis), será de 3,0 por ciento y su recaudación estimada por el gobierno en 140 millones de dólares anuales.
Los fondos permitirán al gobierno reducir los impuestos aplicados al sector agropecuario y en menor medida sobre la industria, dijo a Reuters el coordinador del bloque de diputados oficialista, José Amorín.
"El paquete de medidas se financiará únicamente con el nuevo impuesto", señaló. El proyecto, que el Poder Ejecutivo promulgará ayer, para que el impuesto entrará en vigencia hoy, recibió sanción definitiva en la Cámara de Diputados, donde fue votado por 55 legisladores de la coalición de gobierno que integran el gobernante Partido Colorado y su aliado, el Partido Nacional.
Los 40 legisladores de la alianza izquierdista Encuentro Progresista-Frente Amplio votaron en contra y los cinco del centroizquierdista Nuevo Espacio se retiraron de sala.
El proyecto había sido sancionado la semana anterior por el Senado.
Amorín dijo que tanto la aplicación del nuevo impuesto como la disminución de gravámenes para el agro y la industria "no tienen un plazo definido".
Según industriales, el nuevo gravamen implica en realidad una suba en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), actualmente de 23 por ciento, al 26 por ciento.
La reaparición de la fiebre aftosa en Uruguay, que salvo un foco en octubre no se presentaba en el país desde 1990, cayó como un balde de agua fría sobre la castigada economía local, que no crece desde 1998.
Uruguay es altamente dependiente de sus exportaciones de carne vacuna, que gracias a la ahora perdida condicióde país libre de aftosa sin vacunación, habían llegado en 2000 a la cifra récord de 270.000 toneladas por 370 millones de dólares.
Actualmente las exportaciones están casi paralizadas, mientras el gobierno hace gestiones para recomponer algunos de sus mercados y trata de controlar con vacunación masiva los focos del mal, que pasaron el millar esta semana.
Las medidas económicas que aplicará el gobierno incluyen rebajas de aportes jubilatorios para el agro y la industria, eliminación del impuesto al patrimonio para el agro, disminución en el precio del gasoil y refinanciación de deudas para productores que deban hasta 200.000 dólares, entre otras.
El sector agropecuario, base de la oferta exportable uruguaya, está endeudado en unos 1.500 millones de dólares, cifra equivalente al 7,4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
La mayor parte de la deuda, unos 1.000 millones de dólares, es con el estatal banco de fomento República, y el resto con la banca privada.