La Cámara de los Diputados de Italia aprobó ayer de modo definitivo el plan de ajuste presupuestario de unos 25,100 millones de euros del Gobierno de Silvio Berlusconi, que cuenta con la lucha contra la evasión fiscal y la reducción del gasto de la administración pública como principales bazas.
El plan de ajuste, aprobado el pasado 15 de julio por el Senado y que ayer superó una cuestión de confianza presentada por el Ejecutivo, pasó el examen de la Cámara Baja este jueves con 321 votos a favor, 270 en contra y 4 abstenciones, en presencia del propio primer ministro.
El texto sale del Parlamento prácticamente igual que como llegó tras ser anunciado por Berlusconi, aunque con un aumento en los recortes de unos 200 millones de euros, frente a los 24,900 millones de euros que contemplaba entonces.
Ese aumento supone un muy ligero cambio a un plan que pide el mayor esfuerzo a los funcionarios por el que el Gobierno considera un mayor incremento salarial registrado en los últimos años y también a las administraciones municipales, provinciales y regionales, uno de los asuntos más controvertidos de este plan.