Varios economistas recomendaron cautela ante las expresiones de euforia del presidente Fernando de la Rúa y sus colaboradores por algunos signos de reactivación económica, pues manifestaron que el mayor motivo de optimismo gubernamental, la rebaja de las tasas de interés para los préstamos que toma el Estado, no alcanza para salir de la crisis.
El economista Daniel Muchnik advierte en la edición dominical del diario Clarín que para salir de la actual crisis, deben movilizarse tanto las inversiones como el alicaído mercado interno.
"La falta de crecimiento de la Argentina tiene causas que son estructurales y no coyunturales. Los gobiernos desmantelaron la industria nacional, pasamos a depender de lo importado y todas las fuerzas fueron puestas en el área energética y en la agroindustria", explicó Muchnik.
El economista expresó que por el momento todos los indicadores marcan que Argentina sigue estancada, que no hay grandes inversiones en el horizonte, y agregó que el consumo continúa deprimido por el alto desempleo y los bajos salarios y aunque bajó la tasa de riesgo, el costo financiero nacional sigue por las nubes.
La rebaja en las tasas y en el llamado "riesgo país" son consecuencias del cuantioso "blindaje financiero" por casi 40.000 millones de dólares que Argentina obtuvo a fines de diciembre de organismos internacionales de crédito.
Su finalidad es, básicamente, garantizar el pago de las obligaciones externas de este país, pero ha generado también un clima de mayor confianza en los inversores y en los mercados. Se alejan esperanzas de mayor empleo.
Mientras algunas agencias de ventas de automóviles de Buenos Aires informaron que en los últimos 15 días hubo más consultas de posibles compradores, la cantidad de interesados en adquirir casas y apartamentos se duplicó. A pesar de que algunas señales demuestran la reactivación económica, se estima que estos índices se limitan sólo a un sector de la sociedad en condiciones de gastar más.
Los cálculos muestran que el 30 por ciento de los 36 millones de argentinos está desempleado o subocupado y que el 55 por ciento de quienes tienen trabajo cobra menos de 550 dólares mensuales.
Existe consenso en todos los sectores de que el alto desempleo es el peor problema social que enfrenta actualmente a Argentina, con una tasa del 15,8 por ciento, que se duplica si se computa a los subocupados. Una encuesta del ministerio de Trabajo parece alejar las esperanzas de que los signos de reactivación produzcan mayor creación de fuentes de trabajo.
Un sondeo realizado en la primera quincena de enero en 804 empresas revela que el 82 por ciento de ellas no piensa emplear más personal este año. Un 11 por ciento, por el contrario, contempla realizar despidos y solamente el seis por ciento estima que tomará más trabajadores.