Buenos Aires. El gobierno argentino aseguró que no esconde un as bajo la manga para reemplazar la moneda local por el dólar e intentó tranquilizar así a los inversores que temen que la crisis económica en el país desemboque en una devaluación del peso. Los operadores, que en las primeras horas de la jornada se desprendieron de bonos yacciones argentinas, recompraron papeles hacia el cierre de la jornada, expectantes por posibles anuncios del ministro de Economía, Domingo Cavallo.
Sin embargo, Cavallo, tras una reunión con el presidente Fernando de la Rúa y algunos de sus ministros, dijo que “no va haber devaluación, va a continuar la convertibilidad”.
El propio presidente De la Rúa salió al cruce de esa posibilidad asegurando que “vamos a preservar el equilibrio fiscal, no habrá devaluación”.
Los inversores dudan sobre la capacidad del jefe del Estado para sortear la crisis económica en el país, en momentos en que es blanco de críticas del oficialismo y la oposición por el programa de ajuste en el gasto que aplica para recuperar la confianza externa.
Las declaraciones de De la Rúa y Cavallo buscaron tranquilizar a la población y los inversores, que sacudieron a los mercados con una pérdida del 11,77% en la Bolsa de Comercio en cinco días y una estampida del riesgo país que perforó la barrera de los 1.900 puntos, un récord desde la crisis mexicana de 1995.
El riesgo país es la sobretasa que pagan los bonos argentinos al compararlos con otros similares de los estados unidos. Mientras más elevado es el indicador, mayor es la desconfianza de los inversores en los títulos argentinos, y más grandes las tasas de interés que debe afrontar el país.
Por debajo de la crisis financiera, subyacen pobres indicadores económicos que ponen en evidencia la profundización de una recesión que lleva ya tres años.
Esta semana, pocos días antes de las elecciones legislativas del 14 de octubre, se sucedieron una serie de rumores que incluyeron la devaluación, dolarización, renuncia de Cavallo y otros cambios en el gabinete.