El presidente de Argentina, Eduardo Duhalde, sostuvo ayer que su país es "un buen deudor", pero supeditó el pago de los compromisos externos a un eventual auxilio financiero para lograr un crecimiento económico sostenido.
"Argentina es un buen deudor, y si la dejan crecer va a pagar, pero deben ayudarnos a crecer", indicó en su habitual espacio de los sábados por la emisora estatal Radio Nacional.
Al cierre del primer trimestre pasado, Argentina tenía una deuda pública que ascendía a los 112,616 millones de dólares. En diciembre pasado se declaró en cese de pagos, aunque está abonando o reprogramando los vencimientos de deuda con los organismos internacionales.
Duhalde dijo tener "ciertas discrepancias" con lo que definió como "la burocracia" del Fondo Monetario Internacional (FMI) por los "modelos de ajuste estructural" que le propone ese organismo para superar la crisis económica del país.
"No estamos pidiendo plata, estamos pidiendo prefinanciación para nuestras exportaciones, para mejorar el sistema productivo", agregó Duhalde al aludir a las negociaciones con el FMI.
El Gobierno argentino lleva siete meses negociando un acuerdo con el FMI para obtener respaldo financiero y reprogramar sus vencimientos de deuda.
La administración de Duhalde pretendía el desbloqueo de unos 9,000 millones de dólares comprometidos por el FMI el año pasado, pero hasta ahora sólo ha podido obtener que se prorroguen los últimos vencimientos de su deuda con ese y otros organismos internacionales de crédito.
No obstante, Duhalde afirmó que Argentina está próxima a lograr un acuerdo con el FMI, pero no brindó detalles sobre las características de ese eventual convenio.
"Creo que estamos cerca de acordar, es lo que estamos buscando, y que en el Fondo Monetario entiendan que la única posibilidad de Argentina para superar la crisis es mejorar su sistema productivo", señaló el Jefe de Estado.
También se refirió a la resolución de un tribunal judicial de segunda instancia que el viernes declaró inconstitucional la conversión a moneda local de los depósitos a plazo fijo en dólares y el "corralito" financiero, que restringe la libre disponibilidad de los fondos colocados en los bancos.
"Los jueces deben entender que estos fallos pueden llevarnos a una situación caótica", enfatizó, tras lo cual sostuvo que el Poder Judicial "debe ayudar a Argentina a salir (de la crisis) y no complicar más la situación".