Economía

Argentina requiere de más ayuda internacional


Argentina necesita una mayor ayuda internacional, y debería dolarizar su economía para acabar con la incertidumbre respecto de su régimen cambiario, coincidieron este lunes prominentes analistas de Wall Street, académicos y empresarios. Estimaron igualmente que Buenos Aires debe diversificar su comercio exterior y depender menos del Mercosur, donde está en una situación de desventaja tras la devaluación del real brasileño.
El apoyo financiero que ofrece actualmente el Fondo Monetario Internacional (FMI) es insuficiente para restablecer la confianza, y a menos que haya un pronto cambio de actitud, las reservas argentinas pueden bajar a niveles críticos en cuestión de semanas, dijo Francis Freisinger, economista principal para América Latina en la firma Merrill Lynch.
"Yo siempre pensé que la dolarización no era necesaria en Argentina, pero ahora creo que es necesaria para eliminar el alto nivel de incertidumbre" dijo Arturo Porzecanski, director-gerente y jefe de mercados emergentes, economía y estrategia de deuda de la firma ABN/Amro securities, de Wall Street.
Los dos analistas discutieron el caso de Argentina con un numeroso grupo de economistas, académicos y representantes del sector empresarial, en una conferencia organizada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington.
Norman Bailey, director ejecutivo del Consejo de Negocios Argentina-Estados Unidos, dijo a título personal que "lo que Argentina necesita, más que ninguna otra cosa, es una sacudida positiva sustancial, y la única que se me ocurre que atacaría tanto la situación interna como la externa es dolarizar".
"Si Argentina dolariza, primero que nada mataría la especulación, y en segundo lugar haría bajar mucho las tasas de interés, lo que mejoraría la situación del crédito interno para alimentar una recuperación", subrayó.
Los analistas coincidieron en que los mercados siguen siendo muy pesimistas sobre las perspectivas de Argentina de evitar una devaluación o una suspensión de pagos, a pesar del respaldo de 40,000 millones de dólares acordado en enero pasado por el FMI y el resto de la comunidad financiera, y de las fuertes medidas de ajuste tomadas por el gobierno del presidente Fernando de la Rúa.
Porzecanski apuntó al respecto que, lejos de ser infalibles, los mercados fueron hasta ahora incapaces de predecir las crisis de Rusia, México, Corea, Tailandia o Malaisia.
"Ahora parece que apuestan a una devaluación y un cese de pagos de Argentina para ver si por fin pegan (aciertan) una", se burló. Reconoció, sin embargo, que la llamada "mentalidad de rebaño" hace que este tipo de profecías se "autocumplan", pues si los inversionistas dejan de comprar los bonos argentinos llegará un momento en que Buenos Aires se verá imposibilitado de cumplir sus pagos.
Freisinger admitió que Buenos Aires "tiene que definir el régimen de cambio", pero estuvo de acuerdo con Porcekanski y con Sidney Weintraub, especialista del CEEI en América Latina, en que una salida que entrañe una devaluación es impensable porque "sería devastadora".
Porzecanski señaló que con la mayoría de las hipotecas y otros créditos y contratos denominados en dólares, una devaluación hundiría a Argentina en una mega-recesión que tendría repercusiones no sólo económicas, sino políticas, sobre toda América Latina.
Ese riesgo hace imperativo que Estados Unidos y los demás países industriales miembros del Grupo de los Siete (G7) aumenten su respaldo a Argentina, coincidieron los analistas. "Es muy importante que el G7 cambie su actitud, se solidaricen con Argentina y hagan frente al desafío", dijo Porzecanski.
En su opinión, la actitud displicente que mantuvieron hasta ahora Estados Unidos y el G7 "ha sido parte del problema, porque no han sido parte de la solución". El hecho de que el G7 ha sido frío hacia Argentina ha envalentonado a los especuladores", estimó.


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20222
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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