El comercio electrónico representa, por ahora, menos del 1 por ciento de las ventas en Estados Unidos pero su acelerado crecimiento lo ha colocado en el centro de un encendido debate sobre si debe pagar impuestos.
A un lado están los cientos de miles de pequeños empresarios para quienes la red informática pone a sus productos, prácticamente, en la vitrina global.
Al otro lado están las industrias y comercios con elevados gastos fijos en edificios, seguros, garantías y mano de obra, que aplican a sus clientes el impuesto sobre las ventas.
Y en el medio está el Gobierno de Estados Unidos, pero sobre todo los estados que componen el país, cuyos ingresos fiscales son las principales víctimas del aumento del comercio electrónico.
El Congreso ordenó en 1998 una moratoria de tres años sobre los impuestos a las ventas en Internet, mientras un Comité Asesor sobre Comercio Electrónico investiga el caso con audiencias para presentar sus recomendaciones en abril próximo.
El presidente Bill Clinton, mantuvo en la noche del viernes una intensa reunión con los gobernadores de los estados del país, muchos de los cuales están preocupados por el progresivo descenso de los ingresos de los impuestos sobre las ventas, que son su mayor fuente de recaudación fiscal.
Otros quieren continuar con la moratoria fiscal para favorecer al máximo el desarrollo de la economía digital en sus estados.
Las posiciones extremas entre los gobernadores las representan el de Virginia, el republicano James Gilmore, quien favorece la prohibición permanente de los impuestos a las ventas a través de Internet, y el de Utah, el también republicano Michael Leavitt, que está a favor de los gravámenes.
Según Leavitt, los gobiernos locales y estatales ya pierden unos 5.000 millones de dólares al año en impuestos a las ventas que no cobran sobre los pedidos hechos por Internet.
El gobernador de Maryland, el demócrata Parris Glendening, fue otro de los que manifestaron su preocupación ante el descenso de ingresos fiscales, y dijo que está buscando fuentes alternativas para financiar sus programas de educación.
El también demócrata Gray Davis, de California, se manifestó partidario de seguir con la moratoria para favorecer el desarrollo de la economía electrónica, que está creando "empleos y una nueva riqueza" en el país.
La empresa Forrester Research de investigación de mercados calcula que en el último trimestre de este año las ventas por Internet ascenderán a unos 8.000 millones de dólares, más del doble de los 3.500 millones de dólares en ventas en el último trimestre de 1998.
Se calcula que este año el comercio electrónico estadounidense generará unas ventas de 20.000 millones de dólares. A pesar de este crecimiento, esta modalidad comercial está lejos del volumen del comercio tradicional que, tan sólo entre octubre y diciembre de 1999 alcanzará un monto de 184.000 millones de dólares.
Pero la hiperactividad del comercio electrónico ha sido suficiente como para que las empresas tradicionales hayan transformado este año los centros comerciales en verdaderos "parques de entretenimiento", con espectáculos y decoraciones que atraen a los consumidores.
La controversia adquirió la semana pasada dimensiones internacionales cuando el Comité Asesor sobre Comercio Electrónico escuchó, en San Francisco, a representantes de agencias de impuestos de otros países, y en especial de la Unión Europea.
La ley estadounidense por ahora no estipula impuestos a los bienes que, como los programas de ordenadores o la música, se transfieren digitalmente en Internet, mientras que la UE tiene impuestos sobre esas transacciones.
"Si nosotros no cobramos impuestos sobre los bienes y servicios transferidos digitalmente en Estados Unidos, y sí los cobran en Europa ¿eso no crea un problema?", dijo Dean Andal, presidente de la Junta de Equidad en California, y miembro del Comité Asesor.
El presidente del Comité para la Supervivencia de las Pequeñas Empresas, Christopher Wysocki, pidió que se haga permanente la veda de impuestos a las ventas electrónicas, y sostuvo que "los intentos de gravar el comercio electrónico asestarán un golpe devastador al crecimiento de la economía digital".