Paralelo a que el presidente Ricardo Martinelli destacara, hace unos días, que “se hará lo que se tenga que hacer, pero no podemos permitir un aumento de luz porque ellos (las empresas distribuidoras) están ganando suficiente dinero”, la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) detuvo un proceso.
Se trata de la obligación de publicación de las nuevas tarifas eléctricas que regirán entre julio a diciembre de este año, propuesta que las distribuidoras Unión Fenosa y ENSA ya habían entregado a la ASEP, mediante las notas EDEMET CM 306-11, EDECHI CM 307-11 y DME 096-11.
Sin embargo, la ASEP dictó que la publicación de las nuevas tarifas, que extraoficialmente se manejó podrían ser un 15% mayores a las de los últimos meses, quedaban congeladas previa orden de esta institución que regula el sector.
Se trató, describe la resolución de la ASEP sobre el tema, de una excepción por “razones de fuerza mayor”. Entre estas “la volatilidad del precio de los derivados del petróleo, y es conveniente esperar un tiempo adicional con el propósito de contar con datos más cercanos, al mes de julio”.
Igualmente, la congelación de la publicación oficial de los nuevos precios en la luz eléctrica fue sustentando porque faltan los actos de concurrencia para la contratación de la energía de las generadoras, lo que crea incertidumbre en los contratos de suministros que debían completarse, durante el mes de mayo.
Sobre las declaraciones del presidente Martinelli, de ponerle un alto a un posible aumento en la energía, las distribuidoras ENSA y Unión Fenosa prefirieron no emitir comentarios.