Aquellos comercios que insistan en cobrar el 5% de Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) más el 7% de Impuesto de Transferencia de Bienes Muebles y Servicios (ITBMS) al momento de vender una tarjeta de celular, les caerá todo el peso de la ley.
Este fue el mensaje que el director general de Ingresos, Luis Cucalón, dirigió a los comercios y supermercados. Además, les hizo un llamado de atención al manifestar que “pongan sus bardas en remojo”.
“Si quieren medir fuerzas con la DGI, les voy a hacer auditorías exhaustivas para ver quién no reporta todas sus ventas y aquel que arroje irregularidades, le pondré una multa de 5 mil dólares y les cerraré las instalaciones”, aseguró Cucalón.
Y es que a solo dos días de estar vigente, algunos artículos de la reforma fiscal se han prestado para malas interpretaciones, en especial el que tiene que ver con el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC).
Los consumidores finales no deben pagar el ISC, ya que este se cobra en la primera venta. En el caso de las tarjetas, la transacción se da entre la telefónica y el distribuidor.
Por ejemplo, si una persona compra una tarjeta de 5 dólaresm solo debe pagar 35 centésimos de impuesto.
El funcionario dijo que los comercios que cobran un impuesto por encima del estipulado, no reportan al fisco el ITBMS ni el ISC, eso es catalogado como “defraudación fiscal”, enfatizó.
Esta reacción se debe a que desde ayer algunas tiendas, denominadas de “chinitos”, están gravando a libre albedrío las tarjetas de celular con el 12%, según ellos, para sacar su parte de la ganancia.
Inclusive están argumentando que esa fue una instrucción que remitieron directamente las compañías que operan en las telecomunicaciones.
Cucalón dijo que “si algún chinito o vendedor ambulante cobra ese impuesto está cometiendo dos faltas, primero al cobrar algo que no está estipulado en la ley y segundo, al no reportar ese cobro a la DGI, por lo que se expone a un proceso que podría concluir con su encarcelamiento.
Agregó que como las telefónicas venden las tarjetas prepago, los consumidores desconocen los minutos que compra.
Encima, constantemente están lanzando promociones para duplicar, triplicar y en algunos casos quintuplicar la recarga. “Eso significa que ellos pudieran vender el minuto cinco veces más barato e igualmente están sacando su ganancia”, expresó Cucalón.