La inflación siguió aumentando en noviembre en la zona euro, lo que impide a la economía europea, en pleno proceso de recuperación, beneficiarse de lo que supone una ventaja de la subida del euro, la baja del coste de las importaciones.
El índice de precios al consumo en la Eurozona (países de la Unión Europea excepto el Reino Unido, Suecia y Dinamarca) aumentó en noviembre al 2.2%, frente al 2% registrado en octubre, publicó el miércoles Eurostat, la oficina europea de estadísticas.
Este porcentaje supera el 2% fijado para este año por el Banco Central Europeo (BCE), a pesar de que en mayo bajó al 1.8%, la tasa más baja desde hace tres años.
El BCE ya advirtió a comienzos de mes de este riesgo tras haber cambiado al alza sus previsiones de inflación durante este año, aunque avisó de que no bajaría sus tasas de interés.
Sin embargo, la subida del euro, que el jueves alcanzó un nuevo récord histórico al cambiarse por 1,2428 dólares, y el viernes se situaba en 1,2427 dólares lo que perjudica a las exportaciones- debería haber tenido un efecto benéfico.
Este aumento podría haber contribuido a frenar la inflación con la baja de los precios de las importaciones y a mejorar los "términos de los intercambios comerciales" con una disminución de los precios de las materias primas como el petróleo, que se pagan en dólares en los mercados internacionales.
Una bajada de los precios, que reforzaría el poder de compra de los consumidores, sostendría la demanda interior, lo que la economía europea necesita con urgencia, ya que por el momento se apoya sólo en las exportaciones.
La persistencia de la inflación se explica pues por "factores temporales" como "la subida de los precios de los alimentos por la ola de calor del verano" boreal y "el incremento de las tasas al tabaco", estima la Comisión Europea.
De hecho, en noviembre los precios de los alimentos experimentaron una subida del 3% y los de las bebidas alcohólicas y tabaco, un 7.6%, según Eurostat.
También es culpable el sector servicios, cuyos precios subieron un 2.4%, principalmente las tarifas de los hoteles y restaurantes, que ya habían aumentado en 2002 con la puesta en circulación del euro. En noviembre experimentaron una alza del 3%.
Sin embargo, los precios de los derivados del petróleo, responsables de la inflación a comienzos de año, se moderaron a partir de septiembre.
La actual tasa de inflación también se debe a "la lentitud" con que los industriales traducen "la baja de los precios de las importaciones a los precios al consumo", apunta Klaus Regling, director general de Asuntos Económicos de la Comisión Europea.
Los productos industriales "aún no han reaccionado totalmente a la apreciación del euro y la debilidad de la demanda", subraya.
Pero el índice de precios al consumo debería moderarse próximamente: "La apreciación del euro a va contener los precios de la energía y la inflación debería situarse por debajo del 2% en el primer trimestre de 2004", pronostica Florence Béranger, de CDC-Ixis.
Durante esos meses debería registrar un "1,8% de media", prevé también Susana García Cervero, economista de la Deutsche Bank.