Las proyecciones de inflación aumentaron en Brasil, que enfrenta una disparada de precios debido a la fuerte devaluación de la moneda, según el boletín Focus del Banco Central divulgado ayer y que aglutina las expectativas de las instituciones financieras.
A menos de dos semanas del cierre del año, las proyecciones de inflación para 2002 saltaron de 12.12% a 12.46%, y se mantuvieron en 11% para 2003.
La meta de inflación del Banco Central para este año era de 5.5% como máximo, cifra que pareció perfectamente alcanzable hasta junio. Después, los precios comenzaron a dispararse, producto sobre todo de una devaluación de hasta 40% del real desde mayo, en medio de la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones presidenciales y la crisis de confianza internacional.
"A medida que el dólar pierda valor frente al real la inflación también caerá", afirmó ayer el presidente saliente, el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso, en declaraciones divulgadas por la prensa local.
Uno de los principales logros de Cardoso en sus 8 de mandato fue terminar con la hiperinflación, aunque culminará su último año de gobierno con un repunte de precios que devolvió la inflación a dos dígitos.
El presidente electo y líder izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva ya ha adelantado que combatir la inflación será una prioridad de su gobierno.
La inflación de noviembre en Brasil batió récord, alcanzando 3.02%, y colocando el acumulado en los once primeros meses del año en 10.22%.
El BC aumentó de 22 a 25% la tasa básica de interés la pasada semana, para intentar frenar el repunte inflacionario.