Las autoridades cafeteras colombianas aseguraron ayer que el acuerdo entre países productores del grano para reducir hasta en un 20 por ciento las exportaciones del producto recuperará los ingresos de los cultivadores.
Los principales cultivadores de café, encabezados por Brasil, primer productor, y Colombia, segundo cultivador en el mundo, acordaron en Londres el viernes pasado retener hasta el 20 por ciento de la producción exportable durante los próximo 24 meses.
Esa retención puede significar en los dos años unos 34 millones de sacas de 60 kilos sobre una producción exportable para el mismo periodo que se calcula 170 millones de sacas (85 millones en 12 meses).
El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Jorge Cárdenas, dijo hoy en una conferencia de prensa que el volumen de retención dependerá del comportamiento del precio internacional.
En el caso de su país, la retención será de un máximo de dos millones de sacas al año (cuatro millones para los dos años que prevé el plan de retención) sobre los diez millones que esperaba exportar.
Para Cárdenas, el acuerdo se apoya más que en controles en la necesidad que tienen las naciones productoras de café de que mejore el precio externo, cuya cotización pone en entredicho esa actividad por que el precio actual no compensa ni siquiera los costos de producción.
Del acuerdo forman parte los miembros de la Asociación de Países Productores de Café (APPC) y otros cultivadores, que sin ser socios decidieron adherirse al pacto, en el está representada el 85 por ciento de la producción mundial de café.
Los 33 países firmantes buscan recuperar el precio regulando y disminuyendo la oferta, incluso a niveles por debajo de la demanda actual de los países importadores, señaló el dirigente cafetalero colombiano.
Según la fuente, la disminución de la oferta exportable al tope significará una acumulación de inventarios en los países productores de cerca de 18 nueve millones de sacas en los dos años.
Se calcula por las autoridades cafeteras colombianas que los países consumidores no productores tienen inventarios entre 13 y 14 millones de sacas, que de no hacerse la retención aumentarían a 18 ó 19 millones.
Cárdenas dijo que con el plan se espera reducir las existencias del grano en esos países a 8 o 9 millones de sacas.
Para el portavoz de los cultivadores colombianos el hecho de que Brasil sea de los primeros en aplicar la retención, que se hará por cada país en la medida en que salgan sus cosechas, mostrará los beneficios de la retención.
El mecanismo acordado establece que a partir del precio promedio de los cafés robustas y arábigas de 0,69 dólares la libra del viernes anterior se aplicará la retención hasta que la cotización suba a 0,95 centavos, nivel en el que se suspenderá y si llega a superar los 105 centavos de dólar se estudiará la posibilidad de liberar parte de la retención para no afectar el consumo.
En el caso del grano colombiano, con el mecanismo el precio podrá llegar a entre 1,35 y 1,40 dólares la libra.
Se calcula que en Colombia el plan de retención, de llegar al 20 por ciento, tendrá un costo cercano a los 400 millones de dólares al año, que se financiará con los mejores precios externos que se esperan.
En el pasado año cafetero (octubre de 1998 a septiembre de 1999) las exportaciones colombianas fueron por 1.548 millones de dólares, 711 millones menos que en el año cafetero 1997 a 1998 con precios promedio por libra de 1,23 y 1,64 dólares, respectivamente.