Previo a la negociación formal, EE.UU sugirió a Panamá que se sumase a Centroamérica o a Chile, para negociar un TLC. Panamá descartó ambas opciones. Finalmente, plantearía a EEUU su interés de negociar uno a uno y terminaría convenciéndolo. Así, Panamá ratificó su histórica exclusión integracionista, que percibo como cierto tipo de exclusivismo; que esquiva la decisión de negociar el TLC con EE.UU, junto a países vecinos.
Tal estrategia negociadora con EE.UU es complicada y penosa para Panamá. Ni siquiera "prescinde" de ningún esquema regional, pues EE.UU siempre los tiene presente, a la hora de abrir o cerrar sus propuestas comerciales y de todo tipo. Por ello, no es casual que desde un principio, ambas partes acordaron utilizar el borrador de texto de República Dominicana, Centroamérica con EE.UU (DR-CAFTA/EEUU) como tutela para la negociación.
Las conversaciones empezaron en noviembre de 2003, por iniciativa e insistencia de la administración de Mireya Moscoso; quien se propuso negociar y finalizarlo en tan sólo tres o cuatro rondas.
Bajo apreciaciones objetivas, históricas y económicas, esta ambición resultaba inaudita; y, en efecto, fue más fantasía que una meta juiciosa.
Martín Torrijos, asumió la presidencia en septiembre de 2004. Su administración dejó pasar la opción de suspender la negociación para consulta y así centrarse en proveer las bases económicas y sociopolíticas, que fuesen convenientemente concertadas y legitimadas. Así, se privilegió mantener las negociaciones.
Según la experiencia, la formación de los grupos técnicos de trabajo es una decisión importante, porque anticipa la configuración temática y capítulos del pacto final. Para el TLC, las partes acordaron establecer 8 mesas de trabajo, 7 específicas y 1 especial.
Este esquema se basa en la organización de dos TLC vigentes (México, Chile) y el bisoño DR-CAFTA.
Las rondas de negociación son para debatir posiciones y definir avances hacia el eventual acuerdo final. Se sigue el principio de que no hay ningún acuerdo, si todo no está acordado. (Ver tabla que contiene el cronograma de las 8 rondas ya celebradas y los detalles de la que está próxima a celebrarse, en enero de 2006).
Sectores que enfocan el TLC como si fuese panacea o quimera, volvieron a predecir que la sexta ronda culminaría en un convenio final. La ronda VI, de diciembre de 2004, no completó tratado alguno; tampoco las dos subsiguientes, de enero y febrero de 2005. Desde esa fecha la negociación se mantiene en aprietos.
A mi juicio, desde un principio Panamá partió con dificultades, ya que no hubo una preparación adecuada, a fin de verificar las condiciones y conveniencias necesarias para que se entrara a negociar un TLC.
En aspectos económicos vitales hay tres conjuntos de dificultades, relacionadas con: a) planificación y política económica; b) problemas estructurales y asimetrías entre los países negociadores; y c) controversias entre los objetivos económicos que cada nación persigue.
En asuntos técnicos y formales, las dificultades se originaron a raíz de las propuestas que se intercambiaron, como ofertas de negociación. En algunos casos son posiciones distanciadas de las aspiraciones que las partes negociantes pretendían; y, en otros casos, se trata de posiciones conflictivas, ya que representan problemas para los intereses de alguna de las partes.
(Primera Entrega)