En abril de 2007 el Fondo Monetario Internacional (FMI) dio una "recomendación" : Panamá debe reformar la ley bancaria para permitir que la Superintendencia de Bancos pueda supervisar las actividades financieras de los conglomerados.
Esta recomendación, al parecer, surgió efecto ayer cuando el superintendente de bancos, Olegario Barrelier, entregó a miembros de la Asociación Bancaria y de los Abogados Internacionales el anteproyecto que reforma la Ley No.9 de febrero de 1998, que actualmente rige la actividad bancaria en el país.
Pero no será hasta el próximo 21 de enero cuando la versión concensuada de este anteproyecto se presente ante el Ejecutivo.
El objetivo del anteproyecto, según explicó Barrelier, es incorporar cuatro pilares que le permitan a la entidad que dirige una mayor supervisión, capacidad para atender el creciente negocio de la banca internacional en Panamá, agilizar el proceso de resolución bancaria y mejorar la institucionalidad de la Superintendencia.
Con esto, añadió que no se está diciendo que en el futuro algún banco vaya a tener problemas, sino que ahora que las cosas están bien hay que planear para procurar que el futuro sea más promisorio.
En los últimos tres años el negocio de la banca en Panamá ha crecido significativamente. Del total de activos del Centro Bancario pasó de $36,133 millones en marzo de 2004 a unos $65,927 millones, durante noviembre pasado, es decir, un incremento absoluto de $29,794 millones y relativo de 82,5%.
Por su parte, Rubén Arosemena Valdés, segundo vicepresidente de la República, señaló que no se debe confundir la parte legal con la reforma bancaría, ya que la parte de los delitos debe ser recogida por el Código Penal, y la reforma apunta a fortalecer el sistema bancario .
Con esto, adujo, se busca prevenir el fraude a los cuentahabientes, ya que se le dotará de instrumentos más ágiles, como la supervisión.
Uno de los puntos que se destacó durante la entrega del anteproyecto es la creación de la carrera administrativa especializada para los funcionarios de la Superintendencia de Bancos, que conlleva la estabilidad laboral y escalafones salariales, entre otros beneficios.
Con una nueva legislación se fortalecería la solidez del Centro Bancario Internacional y este aumentaría su competitividad, aseguró.
De igual manera, se adoptarían las medidas facilitadoras y eficientes para que los bancos puedan mejorar a la atención de los clientes y el flujo de la demanda local.
En sus "recomendaciones", el FMI también recomendó homologar la regulación para la supervisión de los bancos dominantes que tienen operaciones de seguros y valores, así como formular nuevas regulaciones para la profesión de contador, ya que, según el último informe de la entidad, "aún existen deficiencias en la implementación de información financiera".