American Airlines (AMR), la mayor aerolínea estadounidense, registró su primer balance con verdaderas ganancias desde fines de 2000 en el segundo trimestre de 2005, gracias al control de gastos, los sacrificios de su personal y un incremento del volumen de negocios.
El beneficio neto alcanzó $58 millones contra seis millones un año antes, pero esta última cifra estaba inflada por $31 millones de elementos excepcionales.
Señal de mejores tiempos, a fines de julio la firma inauguró la primera fase de su nueva terminal en el aeropuerto Kennedy de Nueva York, cuyo coste ascenderá a $1, 100 millones y que se convertirá en la mayor en albergar una sola aerolínea en ese aeropuerto.
El proyecto surgió en 1999 y su construcción salió adelante pese a la crisis que poco más tarde empezaría a afectar al sector. A pesar de estas buenas nuevas, la empresa advierte de los efectos devastadores sobre sus cuentas de los precios del combustible.
Otro es el panorama para Delta Air Lines, tercera compañía aérea de Estados Unidos, que quema sus últimos cartuchos para escapar del concordato, mientras varios de sus competidores se mantienen a flote gracias a esa opción.
Delta fue muy claro el pasado lunes: "Nuestra preferencia siempre fue evitar un pedido de amparo en el capítulo 11" de la ley estadounidense de quiebras, que habilita al concordato, señaló la empresa en un informe para la Comisión de Seguridad Bursátil (SEC).
No obstante, la agencia de calificación financiera Standard and Poors señaló "un riesgo elevado de quiebra a corto plazo", y estudia bajar las notas de la firma a default de pago.
Evocando el concordato, Delta se quejó de sus competidores que se benefician de este régimen: "La caída de nuestros ingresos por pasajero refleja asimismo el hecho de que debemos competir con compañías que operan bajo el régimen de concordato", argumentó.
"Es lo que eligieron los dos grandes transportistas United Airlines (UAL), en diciembre de 2002, y US Airways, que tomó esta opción dos veces, en agosto de 2002 y en septiembre de 2004", sostuvo Phil Baggaley, analista que sigue a Delta en la calificadora Standard and Poors.
Otras compañías aéreas hicieron igual opción, recordó, en particular la compañía de bajo precio American Trans Air.
Delta reconoció que dispone de un "nivel de liquidez inaceptable", con 1, 700 millones de dólares a fines de junio. "Tendremos que enfrentar obligaciones de aquí al 31 de diciembre de 2005 que evaluamos en unos 2.000 millones de dólares", añadió.
A comienzos de agosto United Airlines (UAL) señaló que espera presentar su plan de reorganización en "aproximadamente un mes", lo que podría llevar a fines de 2005 o incluso comienzos de 2006 la fecha de salida del concordato.
La asociación de mecánicos de Northwest decidió iniciar una huelga contra los recortes propuestos por la empresa para salvarse de la bancarrota.