Por cuenta del tres por mil y las tarjetas, hoy se giran 36 millones de cheques menos que en 1999. Solo se utiliza para compras grandes.
De ser un símbolo de prestigio y capacidad económica que se usaba para realizar todo tipo de pagos, se ha transformado en un instrumento que compite con las tarjetas de crédito a la hora de hacer compras a plazos.
Los ‘culpables’ de esta transformación son el impuesto sobre las transacciones financieras más conocido como el tres por mil- y la popularización de las operaciones electrónicas.
Estas se hacen a través de los cajeros electrónicos, por teléfono (audiorrespuesta) o mediante los datáfonos, dispositivos que permiten el pago con tarjetas débito y crédito en los almacenes.
Mientras que en 1995 se giraron 215 millones de cheques, en 1999 (año en que entró en vigencia el impuesto a las transacciones) se pasó a 124 millones. Desde ese año, la cantidad de cheques no ha parado de caer y en los primeros seis meses del 2003, se emitieron apenas 36 millones, es decir, 6.5% menos que en igual lapso del año pasado.
Por el contrario, en los últimos cuatro años el uso de los medios de pago electrónicos ha crecido exponencialmente. En 1999 había 7,7 millones de tarjetas débito y hoy son 8,3 millones. Desde ese año, las operaciones en cajeros electrónicos crecieron 96 por ciento (a marzo de este año se hicieron 62 millones), el número de datáfonos instalados en los comercios del país pasó de 42.000 a 44.000 y las transacciones por Internet superan hoy los 4.6 millones al año.
“El cambio se produjo porque mucha gente que hace tres años no confiaba en los pagos electrónicos hoy se ha dado cuenta de que estos son más rápidos y más baratos para cancelar los servicios o para las compras cotidianas”, explica Kurt Rodríguez, gerente de banca transaccional del banco AV Villas.
Juan Carlos Pinzón, vicepresidente de Asobancaria, agrega que la consecuencia normal del desarrollo de la banca electrónica es un menor uso de los cheques.