Economía

Banca centroamericana requiere armonización


Actualmente, muchos son los retos que enfrenta el Sistema Bancario Internacional con la apertura comercial y la regionalización de las instituciones bancarios.
No obstante, dependerá en gran medida de las leyes bancarias que tenga cada país, para poder concretar todo el proceso de expansión en la región.
Panamá tiene el Centro Bancario más importante de la región y esto es gracias a todas las regulaciones bancarias, que ha ido asumiendo el país en su proceso de adecuación con las normas internacionales.
A pesar de esto, aún existen desigualdades en la región en los esquemas de regulación y supervisión, según explicó Mauricio Samayoa, presidente del Banco Cuscatlán, de El Salvador.
¿Cumple la región con las leyes bancarias adecuadas que permitan una competencia libre en cualquier mercado, o siente usted que aún existen vacíos legales en algunos países para desarrollar el negocio bancario?
En la región todavía existe un desarrollo desigual en los esquemas de regulación y supervisión, aunque poco a poco la brecha se ha reducido sustancialmente.
Creo que Panamá y El Salvador se han posesionado muy bien en el tema regulatorio y han logrado cerrar en buena medida las brechas existentes con otros mercados.
Hoy en día la supervisión es en muchas ocasiones más estricta que en mercados desarrollados. Pienso que el trabajo realizado por Panamá ha sido muy destacable.
El país hace algún tiempo estaba en una lista negra, pero ha cerrado la brecha muy rápido y por ser una plaza financiera internacional se ha adaptado a estándares financieros altos. Lo que todavía nos está haciendo falta en Centroamérica es un proceso de armonización.
Entendemos que hay ciertos proyectos impulsados por el BCIE y el Banco Mundial para apoyar este proceso de armonización en nuestros países, lo cual vemos con mucho positivismo y entusiasmo al ser nosotros un grupo regional.
Cuál piensa usted que es la fortaleza de la región centroamericana en el negocio financiero? Contrario a lo sucedido Centroamérica se presenta como una región estable, en donde no hemos sufrido las hiperinflaciones o devaluaciones aceleradas de nuestros vecinos sudamericanos.
Tampoco hemos padecido de déficits elevados en nuestras cuentas fiscales ni en los niveles de deuda pública de los gobiernos como es el caso de otras economías de países emergentes.
Las principales cifras macroeconómicas en la región de los últimos 5 años nos muestran un crecimiento promedio anual de 3.1%, un déficit fiscal de 3.0% como porcentaje del PIB, una inflación promedio de 5.0% y una tasa de devaluación anual de 5.1%, con un flujo anual de más de US $5,000 millones en remesas familiares ingresando anualmente.
Quizás el principal problema que presentan las economías y los sistemas financieros de Centroamérica es que cuando se analizan individualmente el tamaño resulta muy pequeño.
No obstante, el mercado se vuelve mucho más atractivo cuando se analiza a la región como un solo mercado compuesto por seis países. En este sentido debemos destacar que el PIB de Centroamérica y Panamá es de US $80.8 Billones, superior al PIB de la economía de Chile (US $66.5 Billones) y muy similar al PIB de Colombia, que es la cuarta economía en Latinoamérica con US $82.4 Billones.
La estabilidad macroeconómica, sumada a las altas oportunidades de crecimiento del negocio financiero en la región producto de el alto número de instituciones financieras y los bajos niveles de bancarización en muchos países convierten a la región en un mercado muy atractivo para competidores regionales como Banco Cuscatlán.
¿Cómo puede ser explotada esta fortaleza dentro de los tratados de libre comercio o dentro de un proceso de ALCA? La fortaleza la podrán explotar principalmente los competidores bancarios mejor posesionados dentro de la región Centroamericana y que busquen oportunidades de expansión en el mercado de Estados Unidos.


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143149
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América