El Instituto de Obras de Religión (IOR), conocido como el “banco del Vaticano”, publicó ayer sus cuentas de 2013, con un beneficio neto de 2.9 millones de euros ($3.9 millones) y aseguró que ya solo sirve a la Iglesia católica.
Desde mayo de 2013, el banco comenzó a analizar los clientes con cuentas en la entidad y procedió a cancelar varios miles de ellas, de modo que a 30 de junio pasado tenía 15,495 clientes con unos activos totales de 6,000 millones de euros ($8,166 millones), informó el IOR.
El responsable del IOR, Ernst von Freyberg, declaró al presentar las cuentas del banco que el consejo de vigilancia de la entidad se ha dedicado en los últimos meses a hacer que sea más “segura y transparente”.
“Por medio de este trabajo, hemos puesto las bases para que un nuevo equipo haga del IOR un destacado prestatario de servicios para las finanzas católicas”, aseguró Von Freyberg en un comunicado emitido por el banco.