Los bancos centrales del G10 coinciden en que existen presiones inflacionistas, por el fuerte encarecimiento del petróleo y los alimentos, pero van a afrontarlas de forma diferente y no todos van a seguir al Banco Central Europeo (BCE) con una subida de su tasa rectora.
Los principales bancos centrales del mundo están unidos en el "propósito de anclar las expectativas de inflación", aunque "ello no significa que tomemos las mismas decisiones, sino que tenemos el mismo propósito", dijo ayer el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet.
El presidente del BCE hizo estas declaraciones tras una reunión del G-10 (Alemania, Bélgica, Canadá, EE.UU., Francia, Holanda, Italia, Japón, el Reino Unido, Suecia y Suiza) en la sede del Banco de Pagos Internacionales (BPI), en la ciudad suiza de Basilea, en la que también participaron economías emergentes.
Trichet anunció la semana pasada que es posible que la entidad monetaria europea suba en abril de forma moderada su tasa rectora, actualmente en el 1 %, para evitar que el reciente repunte de la inflación cree presiones inflacionistas a medio plazo.
El BCE subió su tasa rectora por última vez en julio de 2008, hasta el 4.25%, con el fin de frenar la inflación, una decisión que fue muy criticada por los analistas y los mercados en un momento en que la zona del euro apenas crecía en plena crisis financiera.
Los expertos descartan que la Reserva Federal estadounidense (Fed) vaya a incrementar los tipos de interés pero sí es algo que contempla el Banco de Inglaterra.
El Banco Nacional de Suecia (Riksbank) subió a mediados de febrero el precio del dinero en 0.25 puntos porcentuales, hasta el 1.5 %.
Actualmente los tipos de interés en EE.UU. se sitúan entre el 0 y el 0.25%, en Japón también están alrededor del 0%, y en el Reino Unido en el 0.5 %.
El barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, se pagaba ayer en el mercado de Londres por encima de 117 dólares.
El precio del crudo se ha disparado por las tensiones en el norte de frica y de forma más fuerte tras el inicio de la rebelión en Libia.
Trichet explicó que los gobernadores de los bancos centrales no discutieron las sanciones económicas impuestas a Libia, ni el fenómeno de tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
"Nos hemos concentrado en el precio del petróleo, de las materias primas y de los alimentos, como una de las características importantes de la economía global en el momento presente y sus consecuencias en términos de amenaza inflacionista", según Trichet.