Directivos del Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (Banic) y del Banco Caley Dagnall negaron el viernes pasado que sus entidades afronten problemas de liquidez o estén a punto de quebrar, como lo han expresado algunos medios de la prensa local.
Las explicaciones de los banqueros se generan a raíz de versiones de la prensa local de que otras instituciones del sistema financiero nicaragüense están "en quiebra", luego de la intervención la semana pasada del Banco Mercantil, el tercero en menos de un año.
Antes de la quiebra del Banco Mercantil, la Superintendencia de Bancos intervino y liquidó el Banco del Café en noviembre del 2000, y 100 días antes hizo lo mismo con el Banco Intercontinental, luego de cerrar un año antes los estatales Banco Nacional y Banco Popular.
El presidente del Banic, el estadounidense Rony Attie, aseguró en rueda de prensa que esa entidad "ha sufrido enormes ataques de grupos económicos, políticos y medios de comunicación desde enero de 1999, cuando con sus socios adquin el 51 por ciento de sus acciones por 11 millones de dólares". Attie pidió a los periodistas nicaragüenses "ser maduros" cuando informen sobre la situación financiera de la banca nicaragüense para para no "causar daños enormes" al país.