Dificultad
- La dificultad de salir después de haber mantenido durante seis años un estímulo monetario global mayormente coordinado fue evidente en los últimos tiempos en los mercados bursátiles.
- El Índice MSCI mundial perdió 9% en septiembre y la primera mitad de octubre para luego volver a aumentar prácticamente todo en las siguientes seis semanas.
- No hay una sola razón que explique semejante oscilación, pero los inversores atribuyeron la liquidación al temor de que el crecimiento se haya desacelerado, la amenaza de la deflación y el hecho de que, esta vez, las respuestas de la política económica se hayan agotado.
- Estrategos cambiarios consultados por Bloomberg predicen que el euro se debilitará desde $1.25 hasta $1.20 en 2015.
Es comprensible que los banqueros centrales del mundo piensen que las cosas no volverán nunca a la normalidad. Transcurridos más de seis años después de que la crisis financiera hundió al mundo en una recesión, la política monetaria no se parece en nada a lo que era antes de estos sucesos.
Si bien los economistas predicen que el Banco de la Reserva Federal estadounidense y Banco de Inglaterra finalmente comenzarán a elevar las tasas de referencia en 2015, es poco probable que los bancos centrales vuelvan a llevar los costos de financiamiento a los niveles de lucha contra la inflación ni de lejos cercanos a los previos a la crisis.
Y aunque en octubre puso fin a la campaña de compra de bonos que emprendió cuando la economía estadounidense estaba más débil, la Fed no se está deshaciendo de los activos que compró. El Banco Central Europeo y Banco del Japón, por su parte, están intensificando compras.
Los banqueros centrales saben que el crecimiento global es frágil, que el endeudamiento crece y que están recibiendo poca ayuda de las políticas fiscales públicas, informará la revista Bloomberg Markets en su número correspondiente a enero.
El progreso económico dependerá nuevamente de la regulación monetaria durante el año venidero así como también de los precios de las acciones, los rendimientos de los bonos, la demanda de los productos básicos y los tipos de cambio.
“Teniendo en cuenta la naturaleza lenta e inestable de la recuperación, sigue siendo necesaria una política de apoyo”, dijo la presidenta de la Fed, Janet Yellen, en una conferencia de banqueros centrales en París.
Los funcionarios monetarios deberían seguir probando medidas extraordinarias, sostuvo Yellen, sobre todo porque la política fiscal actual continúa siendo “un poco contractiva”.
En los Estados Unidos, no está contemplado un mayor gasto público para estimular el crecimiento, sobre todo después de que los Republicanos obtuvieron el control absoluto del Congreso en la elección de noviembre. En la eurozona, en cuanto los gobiernos se apartan levemente de la austeridad, enfrentan las normas de la Unión Europea y la oposición alemana.
En Japón, el plan de estímulo fiscal del primer ministro Shinzo Abe fue neutralizado por un aumento del impuesto al consumo que entró en vigor en abril.
El Fondo Monetario Internacional pronosticó en octubre que la economía mundial crecerá 3.8% en 2015, en comparación con aproximadamente 3.3% para 2014, pero por debajo de los años de auge de 2004 y 2007, cuando el crecimiento alcanzó 4.9% o más.
Si bien la economía estadounidense se acelera, la eurozona se desacelera, con un crecimiento que se desvanece en el cuarto trimestre.
China se desaceleró y Japón volvió a caer en una recesión al contraerse dos trimestres seguidos, lo cual llevó a Abe a posponer un segundo aumento.