El Gobierno argentino no logró convencer a todos los banqueros con su propuesta de canje de bonos estatales por los depósitos atrapados en el denostado "corralito" financiero, informó ayer la prensa local.
El plan gubernamental fue expuesto ayer por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, en una extensa reunión con directivos de las dos cámaras que representan a todos los bancos que operan en Argentina.
La Asociación de Bancos de Argentina (ABA) se retiró de la reunión al no encontrar respuesta a su reclamo de una compensación del orden de los 12,000 millones de dólares ante las pérdidas ocasionadas por la conversión obligatoria en pesos de las deudas hipotecarias, según dicen los principales matutinos locales.
El ministro de Economía había dicho la semana pasada que era "socialmente injusta" y "políticamente inaceptable" la petición de que el Estado compensara a los bancos por las pérdidas que generó la grave crisis en que está sumida Argentina.
En cambio, la Asociación de Bancos Públicos y Privados (ABAPPRA) firmó con Lavagna una declaración en la cual se destaca que la "recuperación de los niveles de producción, empleo e ingresos es prioridad absoluta para el equilibrio socio-político de Argentina y su reinserción en el mundo".
Según el documento difundido, ambas partes subrayaron la necesidad de recomponer el sistema bancario y financiero mediante "un reparto justo y equitativo de las pérdidas que la crisis nos impone" y "cuidando sustancialmente los intereses" de los ahorradores perjudicados por el "corralito".
ABAPPRA, que agrupa a los bancos con mayoría de capitales nacionales, los cooperativos y los estatales, se comprometió además a "poner sobre las espaldas del Estado la menor carga posible en términos de compromisos fiscales y deudas futuras".
La propuesta de Lavagna prevé la emisión de bonos, a diferentes plazos, para un canje optativo por los depósitos reprogramados y que esos títulos puedan ser utilizados para adquirir bienes o bien cancelar créditos hipotecarios o personales.
Uno de los bonos se pagará en dólares dentro de 10 años, pero el ministerio de Economía aún no estableció cómo cotizarán con relación a la moneda estadounidense y habrá otro, acotado a cinco años, pagadero en pesos.
También se emitirá un tercer título que podrá ser utilizadoen casos excepcionales, como personas mayores de 75 años, discapacitadas o aquellas urgidas de una intervención quirúrgica u hospitalización.