El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, consiguió ayer que la Unión Europea (UE) no dé un toque de atención a su país por el alto déficit presupuestario que registra presentando en Bruselas un plan para reducir el gasto público.
La Comisión Europea prevé que el déficit italiano sea en 2004 del 3.2% del producto interior bruto (PIB) frente al 2.2% registrado el año pasado, y además considera que la deuda pública, del 106%, la más alta de la UE, se está reduciendo muy lentamente.
El consejo de ministros de Economía preveía adoptar ayer una advertencia y pedirle que pusiera manos a la obra para bajar estos porcentajes.
Pero Berlusconi, titular de la cartera de Economía en funciones tras la dimisión de Giulio Tremonti el sábado, se adelantó y les presentó en Bruselas un paquete de medidas que éstos consideraron "adecuadas", según el ministro holandés, Gerrit Zalm.
Se trata de una reducción del presupuesto de este año de 7,500 millones de euros, de los cuales 5,500 millones son disminuciones de gastos y de las exenciones fiscales, medidas con las que los ministros de Economía decidieron no dar un toque de atención a su socio italiano, confirmó el francés Nicolas Sarkozy.
"Es más o menos lo mismo que pedimos", aprobó por su parte el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia.
La Comisión Europea pedía a Roma poner en marcha medidas para bajar el déficit un 0.5% del PIB este año.
Berlusconi estimó un "buen resultado, como había previsto", la decisión de los ministros, y añadió que su gobierno va a debatir medidas para reducir los impuestos en 2005 en paralelo a la disminución de gastos. El gobierno italiano debe aún aprobar estas medidas, para lo cual Berlusconi aseguró en Bruselas que no habrá problemas, relató el presidente de los ministros de Economía, el holandés Gerrit Zalm.