El presidente boliviano Evo Morales ha nacionalizado la principal empresa de gasoductos de la nación andina, ampliando su control sobre los recursos naturales del país un día después de que perdiera dos referendos regionales sobre su acción de Gobierno.
Morales aprobó este lunes un decreto de nacionalización de la participación mayoritaria en Transredes Transporte de Hidrocarburos SA, controlada por las compañías europeas Royal Dutch Shell Plc y Ashmore Energy International. La empresa estatal de la energía de Bolivia mantenía un 47%.
La decisión de Morales de ayer es la última que lleva a cabo para cumplir con las promesas electorales de "refundar" Bolivia haciéndose del control de las empresas de energía y minería, y dirigiendo más ingresos fiscales de las provincias al Tesoro público. En 2006 el Gobierno obligó a las empresas petroleras a renegociar los contratos, y el año pasado nacionalizó un horno de fundición de estaño de Glencore International AG.