El Estado boliviano ya controla la tercera de las cuatro petroleras nacionalizadas por el presidente Evo Morales a principios de mayo, pero no ha llegado a un acuerdo con la última, a pesar de que ya venció el plazo otorgado por el Gobierno.
Chaco, filial de Panamerican Energy, acordó ayer transferir el control de su accionariado a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) que, sin embargo, no pudo finalizar la negociación con Transredes, del grupo británico Ashmore. Ambas empresas tenían de plazo hasta ayer para transferir el control de al menos un 50% de sus acciones a YPFB.