Las bolsas de Wall Street han caído definitivamente en una especie de letargo y desde hace varias semanas se mueven sin una tendencia clara, con una pequeña variaciónentre sus alzas y bajas.
Esto hace que los analistas bromean diciendo que ahora las bolsas no suben ni bajan sino que se mueven "hacia el lado", un claro reflejo de la apatía que se apodera de los mercados.
Para los expertos la falta de dirección en las bolsas es propiade un período posterior a un alza tan fuerte como la experimentada durante los últimos 11 meses, que dejó a muchos inversores sin más recursos para seguir invirtiendo y a otros temerosos de seguir comprometiendo dinero en el mercado.
Durante enero ya se notaron rasgos de agotamiento en la tendencia alcista de la bolsa, un camino que prácticamente no sufrió interrupciones desde que comenzó en marzo del año pasado.
Pero en enero también se dieron a conocer una serie de buenas noticias de empresas, con resultados que batieron ampliamente las previsiones de los analistas.
Estas buenas noticias lograron darle un último impulso a los mercados, de tal forma que a finales de mes se alcanzaron los niveles más altos desde el año 2001.
Pero tras la subida de enero el combustible se agotó y febrero deja un saldo negativo en las bolsas. El índice Dow Jones Industriales, el más importante de Wall Street, se ubicó en los 10,583.92 puntos, 35 puntos o un 0.3% por debajo del cierre de la semana anterior y 119 puntos o un 1.11% por debajo del cierre máximo del año, el 26 de enero.
El Nasdaq, bolsa electrónica en la que cambian de manos la mayor parte de las acciones del sector tecnológico, perdió 8 puntos o un 0.4% en la semana, para completar una baja de 124 puntos oun 5.8% desde el 26 de enero y quedar en las 2,029.82 unidades.
Febrero se caracterizó por una serie de alzas y bajas que poco respondieron a noticias específicas, económicas o de empresas, y que más tuvieron que ver con el humor con que amanecían los inversores.
Para los expertos, los grandes fondos de inversión, que son los que de verdad marcan la pauta en las bolsas, tienen sus libros prácticamente cerrados, y realizan operaciones más bien marginales, lo que influye también en que se registren bajísimos montos de negocios.
Para los analistas, febrero fue un mes de descanso en espera de lo que se cree ocurrirá en lo que queda del año. Por una parte, a finales de abril y mayo se darán a conocer los resultados de las empresas en el primer trimestre, por lo que se espera que marzo podría estar marcado por la mejora en las previsiones o bien en las advertencias de que no se logrará cumplir con las buenísimas proyecciones de ganancias que hay actualmente.
En marzo también debería comenzar a tenerse un panorama más claro respecto a la situación del mercado laboral, que pese a la fuerte actividad económica no logra repuntar y generar empleo como desean los analistas.
A juicio de los expertos, si el empleo no mejora pronto, su debilidad podría comenzar a perjudicar el nivel de confianza de los consumidores, lo que podría llegar a poner en riesgo la fuerte actividad económica.
Asimismo, las semanas que vienen podrían también traer novedades en materia de inflación, tras la sorpresiva alza de enero, que de inmediato provocó el temor ante posibles alzas de tipos en el primer trimestre, algo que no estaba en los planes de los analistas.
Finalmente está el tema político, en un año en que es de esperar que el segundo semestre está marcado por la previsión de quien será el nuevo presidente de Estados Unidos, y lo más importante para los analistas, cuales serán las políticas económicas que pretende seguir.