El presidente del Banco Central de Brasil, Arminio Fraga, señaló ayer en Nueva York que su país "no cometerá suicido económico" como muchos piensan, y que parte de la crisis que vive su país se debe a las turbulencias económicas en todo el mundo.
La máxima autoridad del Banco Central está en Nueva York con el objetivo de calmar los ánimos de los acreedores estadounidenses que han provocado una caída del mercado bursátil de Brasil y de la moneda local, el real, al retirar parte de sus líneas de créditos a las compañías de este país.
En su reunión del lunes con las entidades bancarias de EU, Europa y Asia con mayor presencia en Brasil, logró que adoptaran el compromiso de mantener el nivel actual de crédito.
Fraga manifestó que la presencia extranjera se redujo en un 25% y que en total de los 22,000 millones de dólares que tenían en líneas de crédito de "banco a banco" y de "banco a empresa" cayeron a 17,000 millones de dólares.
"El programa del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 30,000 millones de dólares puede compensar esta retirada de préstamos y ante el compromiso adoptado el pasado lunes, los bancos pueden incrementar su exposición si las cosas se arreglan", dijo.
Hasta el mes de diciembre, Brasil recibirá un préstamo de 3,000 millones de dólares, mientras que 24,000 millones de dólares más están condicionados a que el país logre un superávit presupuestario de un 3.5% del PIB.