La victoria del candidato presidencial de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil no implica ninguna “tragedia griega” y tampoco que el país se sumergirá en una crisis como la argentina, expresaron ayer analistas de Wall Street.
“Esta no es una tragedia griega donde el final está escrito de antemano, y no tiene porqué terminar la obra con el escenario lleno de sangre”, dijo el analista de ABN Amro Arturo Porzecanski en un seminario organizado ayer por la Cámara de Comercio brasileño-norteamericana en Nueva York.
Porzecanski opinó que el nuevo Gobierno brasileño se enfrenta a un legado económico mucho menos pesado que el que recibió el ex presidente argentino Fernando De la Rúa.
El especialista explicó que a De la Rúa se le dejó “una bomba de tiempo” en el tipo de cambio, porque “estaba claro que alguien debía devaluar en un momento, y si se devaluaba todo se venía abajo”.
“En Brasil, en cambio, el real ya está casi totalmente devaluado y no ha sido el fin del mundo. Las compañías se han adaptado, las exportaciones han respondido. No ha habido una caída en cadena tras la devaluación”, señaló el experto.
Asimismo, en Argentina ya se estaba en una recesión que se profundizaba, en cambio Brasil sigue creciendo, aunque a tasas moderadas, explicó.
El analista agregó que en el plano tributario la situación es también muy distinta, pues en Brasil cada año la recaudación va en aumento, mientras en la política monetaria el Banco Central brasileño no ha aflojado los tipos de interés, evitando así un aumento explosivo de la inflación.
Las de Shell bajaron 5.69 por ciento, a 381 peniques, en el mismo mercado, mientras que las de Exxon perdían 5 por ciento, a 32.92 dólares, en la Bolsa de Valores de Nueva York a las 1900 GMT.