El presidente Luiz Inacio Lula da Silva no para de dar satisfacciones a los más fervientes partidarios de la ortodoxia monetaria, aprovechando los vientos favorables de la economía y su fuerte popularidad así como la desorientación de sus aliados de izquierda.
Lula decidió esta semana aumentar la meta de superávit fiscal primario de 2004 de 4.25% a 4.50% del PIB, destinando así al pago de la deuda una entrada de dinero que no estaba prevista por el Presupuesto.
La semana pasada, el Banco Central (BC) cumplió con sus amenazas de aumentar la tasa básica de interés (de 16% a 16.25% anual), para yugular las presiones inflacionarias dentro de los límites fijados por el gobierno.
El mes pasado, Lula dio rango ministerial al presidente del BC, Henrique Meirelles, blindándolo contra cualquier tentativa de investigarlo por denuncias de evasión fiscal.
La decisión sobre el superávit fue "una muestra de coraje.
Los inversores podrán decir: "he aquí un país que en vísperas de las elecciones (municipales de octubre) toma esa medida. Eso tiene su valor"", dijo a la AFP Gustavo Loyola, ex presidente del BC y actual director de la consultora Tendencias.
Esos comicios serán la primera gran comparecencia en las urnas del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) desde la llegada de Lula al poder, en enero de 2003.
"Con la reactivación, es natural que se refuerce el equipo económico", añadió Loyola.
En sentido similar se pronunció Felipe Ohana, economista de la Fundación Getulio Vargas en Brasilia, para quien "el núcleo económico del gobierno logró aislarse del estamento ideológico".
"Lo que se fortalece con (el nombramiento ministerial de) Meirelles es la figura institucional del presidente del BC", afirmó el académico.
Los desechos de aluminio se han convertido en uno de los factores claves de la industria del reciclaje en Panamá.
Esto podría obedecer a la abundante oferta de desechos de latas como resultado de los elevados índices de consumo de cerveza.
Y es que efectivamente, el consumo per cápita en Panamá es de 47 litros anuales, mientras que en Centroamérica es de 18.5 litros.
El negocio depende de los precios internacionales pero así mismo los países dependen de los desechos para la fabricación de sus productos.
Hasta el momento la opción de sacar dinero de lo que es considerado "basura" es una reacción aislada de unos cuantos empresarios.
Sin embargo, ante la demanda mundial, no vendría nada mal que las comunidades se organicen para vender la chatarra que producen.
Las exportaciones se dirigen a los Estados Unidos y Centro y Sur América. En los últimos años los países de Asia están adquiriendo una mayor importancia en la compra de desechos de metal.
Los talleres de reciclaje mantienen separadas las latas de la chatarra de aluminio, aunque ambos productos son comprimidos, empacados y numerados para la venta.
De acuerdo con la información proporcionada por los propietarios de talleres de reciclaje, una parte de los desechos de aluminio enviados a los Estados Unidos es re-exportado a países de Asia. El plomo es un desecho que se genera en las obras de telecomunicaciones subterráneos. Pequeñas cantidades de desechos de plomo se exportaron a Costa Rica.