Brasil cerrará este año con un déficit récord en su cuenta corriente de 60,000 millones de dólares, que, sin embargo, será inferior a los 64,000 millones de dólares previstos inicialmente, según una proyección divulgada ayer por el Banco Central (BC).
El saldo negativo en las transacciones corrientes, es decir la diferencia entre los recursos que Brasil envía al exterior y los que recibe de otros países, será superior al registrado en 2010, de 47,518 millones de dólares, hasta ahora el mayor registrado por el país.
El Banco Central mejoró su proyección para este déficit tras concluir que, pese a que las remesas de las empresas al exterior y los gastos de los brasileños fuera del país se mantendrán elevados, el superávit comercial será mejor que lo previsto.
La autoridad monetaria calcula que el superávit comercial será de 15,000 millones de dólares, en vez de los 11,000 millones de dólares previstos a comienzos de año.
"Las exportaciones están registrando un buen desempeño gracias a que los precios en alza de las materias primas tienen un impacto importante", señaló el jefe adjunto del Departamento Económico del Banco Central, Tulio Maciel.
Sin embargo, la proyección para las remesas de ganancias y dividendos de las empresas este año subió desde 33,000 hasta 34,000 millones de dólares, y la de los gastos de los brasileños en viajes en el exterior fue mantenida en 12,000 millones de dólares.