El "spread" bancario, que es la diferencia entre la tasa pasiva y activa de los bancos, le cuesta 261.700 millones de reales (unos 149.372 millones de dólares) a los brasileños y se convierte en el más alto entre cuarenta países con el mismo modelo, afirma un estudio divulgado ayer en Sao Paulo.
El estudio elaborado por la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP) apuntó que en los doce meses de la crisis financiera global los clientes y empresas brasileñas pagaron un diferencial mayor entre la tasa de intereses cobrada por los bancos y la que ellos pagan a los clientes para captar recursos.
Con el promedio mundial aplicado en Brasil, el "spread" bancario en el país suramericano hubiera bajado a unos 40.810 millones de dólares.