Trabajar en una corporación japonesa que tiene un fuerte compromiso ambiental y social en todas sus operaciones no es tarea fácil.
Pero con la experiencia de Ana María Arce, coordinadora de relaciones corporativas de la empresa Bridgestone, es meta más fácil de alcanzar.
En una entrevista con el Suplemento Calle 50, la ejecutiva explicó que las llantas de por sí son un accesorio que se obtiene de los derivados del petróleo y por ende contamina.
Acto seguido, explicó que el compromiso de las empresas debe enfocarse en aplicar el ciclo completo para el tratamiento de este tipo de producto.
Sentenció que por lo menos en Bridgestone toman esto en cuenta a la hora de producir sus neumáticos, ya que emplean procesos amigables con el medioambiente.
Esto quiere decir que a la hora de fabricar sus productos reutilizan todos los materiales que sobran. Además optimizan el consumo de energía y agua, también trabajan con sistema de manejo de olores y desperdicios.
Puso como ejemplo que en la planta Bridgestone de Costa Rica más del 80% de los residuos son reciclables, “esto quiere decir que estamos empleando un proceso productivo, alineado además con políticas ambientales que nos permitan fabricar una llanta socialmente responsable”, enfatizó Arce.
Adicionalmente, expresó que tienen el compromiso de hacer algo con la llantas que salen del mercado o que ya han cumplido su vida útil.
Es por eso por lo que han establecido alianzas estratégicas con sus socios comerciales. En el caso de Panamá, están trabajando con Tambor, S.A., que es el distribuidor autorizado de las llantas Bridgestone, con el fin de crear conciencia en los consumidores sobre las repercusiones para el medioambiente de tirar en cualquier lugar una llanta en mal estado.
“Buscamos que el consumidor sepa que las llantas contaminan y que al desecharlas hay que darles el tratamiento adecuado. Sabemos que existe una responsabilidad de ambas partes, pero como empresa socialmente responsable estaremos ejecutando un programa de recolección de llantas en mal estado y que han sido desechadas en distintos puntos de la capital panameña”, manifestó la ejecutiva.
Añadió que el objetivo es sacar del foco público dichas llantas y se las van a entregar al Municipio capitalino, para que en los vertederos correspondientes se les dé el tratamiento adecuado.
En el caso de Costa Rica, explicó que tienen una organización que se llama Fundellan.
Estas son compactadas para luego ser reutilizadas en los muros de contención de las construcciones.
En el caso de Panamá, se trata de la primera campaña de recolección de llantas expuestas en el medioambiente que se está realizando en conjunto con la empresa Tambor, S.A.; no obstante, estamos seguros que por la gran cantidad que existen no va a ser la primera obra de voluntariado.