El primer ministro británico, Gordon Brown, y la canciller alemana, Angela Merkel, abogaron ayer en Londres por medidas globales para atajar la crisis económica mundial.
Brown se reunió con Merkel en su residencia oficial del 10 de Downing Street con el fin de analizar la situación de la economía internacional y las reformas en los mercados financieros.
La crisis económica "es un problema global que requiere una solución global. Ningún país, no importa cuán grande sea, puede resolver estos problemas solo", afirmó el jefe del Ejecutivo británico en una rueda de prensa conjunta con la canciller germana.
Según Brown, los gobiernos deben cooperar para impedir un "contagio" que propague la crisis económica.
Además, el líder laborista instó a los bancos británicos a seguir haciendo préstamos a las pequeñas empresas, pese a la crisis crediticia: "Debemos subrayó continuar animando a los bancos a hacer préstamos".