Los analistas bursátiles auguran meses de prosperidad para el Dow Jones, que en 1999 podría subir hasta los 11.500 puntos después de un año de máximos históricos que se saldó con un balance positivo pese a algún que otro susto.
Los malos tiempos han quedado atrás y "las ganancias continuarán en 1999", según Ralph Acampora, un analista de "Prudential Securities", cuyos pronósticos tienen enorme influencia en el comportamiento del mercado.
Acampora estima que "en la primera parte del año, veremos entrar más dinero" y que se dan las condiciones para un mercado en alza, entre las que ha mencionado la capacidad de recuperación que han mostrado un mayor número de valores cuando el resto de los mercados sufrían las turbulencias financieras.
Las acciones de empresas "que iban bien en la primera parte de 1998, como farmacéuticas y distribuidoras, se portaron bien durante el declive y todavía son líderes" del mercado, explica.
En su opinión, los inversores no deberían desprenderse de esos títulos para buscar otras empresas punteras aunque la lista de posibilidades es cada vez más larga.
Otros estrategas muestran la misma confianza en el examen de las perspectivas e incluso arriesgan más en sus predicciones al mencionar una subida hasta los 12.000 puntos a finales de 1999.
También hay algunos prudentes que, en un contexto de crecimiento económico moderado e incluso deflación mundial, creen acabados los tiempos de ganancias sustanciosas y aconsejan una cartera variada de inversiones para limitar los riesgos.
No en vano, los resultados de Wall Street este año han sido muy superiores a lo que se auguraban en septiembre pasado, cuando los analistas más optimistas preveían un descenso del 20 por ciento en el Dow Jones respecto a los niveles de julio, en que alcanzó uno de los más altos de su historia.
El promedio del Dow Jones de Industriales, principal indicador de la bolsa de Nueva York, cerró el año en 9.181,43 puntos, que significan una subida del 16 por ciento respecto al 31 de diciembre de 1997.
Mucho mayor ha sido la subida del mercado del Nasdaq, donde cotizan las grandes empresas de informática y nuevas tecnologías, que ha ganado un 39 por ciento y se situó en 2.192,71 unidades.
El alza es más espectacular si se tiene en cuenta que muchaempresas quese cotizan en este mercado figuran entre las mayores afectadas por las turbulencias financieras de Asia.
El S&P también cerró con una nota más que positiva al subir un 26 por ciento hasta alcanzar los 1.229,40 puntos.
El camino de la consolidación no ha estado exento de obstáculos y estuvo caracterizado por una gran volatilidad.
La euforia dominó el primer semestre del año en Wall Street, donde el movimiento al alza parecía imparable al ver el Dow Jones alcanzar, el 17 de julio, el "récord" de 9.337,97 puntos.
El 21 de julio, la bolsa perdía más de 100 puntos y dos días después casi 200, lo que auguraba malos tiempos para un mercado que reaccionaba al impacto de la crisis en Asia y que vio una revisión a la baja de los resultados de muchas empresas, especialmente las informáticas y de servicios financieros.
Los problemas de Rusia cayeron como un jarro de agua fría en el mercado de Nueva York no sólo por las pérdidas que suponía para financieras estadounidenses sino, también, por el temor a que la crisis se propagara a Latinoamérica donde el riesgo era mayor.
La incertidumbre que generaba la situación en Japón, donde los indicios de una recesión eran cada vez más preocupantes, se conjugaron con las pérdidas de los bancos en el mercado ruso, las dudas sobre la capacidad del mercado brasileño a resistir y los resultados de algunas empresas por debajo de las expectativas.
Los analistas, que el 31 de agosto vieron caer el Dow Jones más de 500 puntos, advertían de la posibilidad de una reacción "dominó" en Latinoamérica con consecuencias nefastas para EEUU.
Hubo que esperar a un descenso de los tipos de interés por la Reserva Federal estadounidense (banco central) a fines de septiembre para vislumbrar una Los nuevos descensos de los tipos, el 29 de septiembre, el 15 de octubre y el 17 de noviembre, a la vez que otros descensos en mercados europeos, inyectó liquidez al mercado, alentó la inversión y el gasto y reactivó el mercado bursátil que logró una impresionante recuperación.