Ministros de Comercio reunidos en México buscaban este fin de semana consenso para un documento sobre el espinoso tema agrícola que sirva de base para la reunión de la OMC en Doha, donde se espera lanzar una nueva ronda de negociaciones mundiales de comercio, dijo el canciller uruguayo.
"Razonablemente podemos pensar que de México pueda surgir un mandato político, una recomendación política... a los negociadores que en Ginebra puedan llevar adelante un nuevo documento, de modo de llegar a Doha con un avance significativo", dijo a periodistas Didier Opertti.
Sin embargo, Opertti señaló que si no se llega a la próxima reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Doha con un planteamiento en el tema agrícola, los países latinoamericanos podrían optar por crear mecanismos comunes para ampliar los mercados de sus productos.
Opertti participó en el encuentro del viernes y el sábado en la capital mexicana, que reúnió a ministros de 16 países, entre ellos Brasil, Argentina, México e India, además de la Unión Europea (UE) y el director general de la OMC, Michael Moore.
El encuentro busca delinear una agenda para la reunión de la OMC en Doha del 9 al 13 de noviembre, en momentos en que hay dudas sobre el lanzamiento de una nueva ronda mundial de comercio por fuertes diferencias centradas en los temas agrícola, del medio ambiente e implementación de acuerdos.
Hace dos años en Seattle, un fuerte desacuerdo entre la UE y exportadores agrícolas fue uno de los motivos -junto con protestas contra la globalización y otras divergencias- que derribaron los intentos de lanzar la nueva ronda comercial.
En Seattle, Estados Unidos, y el Grupo Cairns, de 18 países exportadores de productos agrícolas, incluido Uruguay, deseaban que se incluyera como un objetivo de las negociaciones la "eliminación" de subsidios a las exportaciones agrícolas.
La UE, el mayor usuario de esos subsidios, rechazó fuertemente esa propuesta. Los países latinoamericanos sostienen también que no puede haber una nueva ronda negociadora si las naciones ricas, particularmente Estados Unidos y la UE, no están dispuestas a abrir sus mercados a los productos agrícolas de la región.
La idea es "no volver a repetir nuestro drama de Seattle, donde tras haber negociado un documento nos encontramos con que prácticamente era imposible avanzar en él", dijo Opertti.