El Gobierno de Costa Rica abogó ayer por la aprobación en 2011 de una reforma fiscal al calificar como "delicado" el déficit fiscal que en el 2010 cerrará en cerca de un 5.3% del producto interno bruto (PIB), la cifra más alta en 25 años.
"Nos encontramos en una situación fiscal delicada que amenaza la competitividad y la estabilidad de la economía", declaró hoy en conferencia de prensa el ministro costarricense de Hacienda, Fernando Herrero.
El funcionario atribuyó esto a los efectos de la crisis económica internacional y a un sistema y una carga tributaria que no son los adecuados para el país, y descartó responsabilizar al Gobierno anterior del presidente, Óscar Arias, que terminó funciones en mayo pasado.
Herrero aseguró que este nivel de déficit podría ser sostenible hasta 2012, aunque abogó por la aprobación "sin politiquería" de una reforma tributaria que el Gobierno presentará al Congreso en enero próximo.
La presidenta del país, Laura Chinchilla, ha calificado esta reforma como una prioridad de su Gobierno para el 2011, pues con ese instrumento se pretende aumentar la recaudación en 2.5% del PIB.
Datos del Ministerio de Hacienda indican que a noviembre el déficit fiscal se ubicó en un 4.1% del PIB y que la proyección para cierre de año es de 5.3%, es decir, unos 1,941 millones de dólares.