La Comisión Europea insistió en la importancia de evitar una espiral inflacionista, es decir, que se contagie la subida de los precios de consumo a otros precios, pero sobre todo a los salarios, pues perjudicaría a la economía en general y especialmente a los trabajadores.
Según el indicador adelantado que difundió Eurostat, la oficina estadística comunitaria, la inflación de la eurozona escaló en junio hasta el 4%, desde el 3,7% en que se situó en mayo.
De confirmarse ese avance, los precios habrían marcado un nuevo récord en el área de la moneda única y ya doblan el objetivo marcado por el Banco Central Europeo, del 2%. La portavoz comunitaria de Asuntos Económicos y Monetarios, Amelia Torres, reconoció que esta cifra resulta "incómodamente elevada" para la economía de la eurozona, igual que sucede en el conjunto de la UE y, en general, en el resto del mundo. Torres explicó que el avance de la inflación refleja el encarecimiento del petróleo y los alimentos y recalcó la importancia de no incorporar estas subidas a las expectativas de evolución de los precios.