El presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció ayer una iniciativa para reformar el sistema de adjudicación de contratos públicos y evitar el derroche que, según afirmó, ahorrará al erario público $40.000 millones anuales.
En un discurso en el Edificio Ejecutivo de la Casa Blanca, el Presidente estadounidense, acompañado de su ex rival electoral republicano John McCain, entre otras personalidades, informó que ha suscrito un memorándum ejecutivo que hará el sistema de licitaciones públicas más competitivo y abierto a las pequeñas empresas.
También buscará reducir la adjudicación de tareas a empresas externas si esos proyectos se pueden acometer con personal gubernamental de manera más económica.
"Se han acabado los días de dar a los contratistas del Gobierno un cheque en blanco", afirmó el mandatario, quien destacó que "aunque nos encontráramos en tiempos de vacas gordas, esta reforma es algo que hacía falta acometer desde hace mucho tiempo". Buena parte de la reforma estará encaminada a los contratos adjudicados sin licitación pública, donde, según denunció, es común que el gasto final supere el presupuestado.
Tan sólo en el Departamento de Defensa, recordó, la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno encontró que en 95 contratos para la adquisición de equipamiento el presupuesto se superó en una media del 26% o $295.000 millones a lo largo de la duración de esos proyectos.