Si ya se decidió a invertir parte de su capital en la bolsa de valores a largo plazo (es decir, para un lapso más prolongado de 10 años), a usted posiblemente no le concierne cuándo es el mejor momento para invertir. Pero si su "horizonte" de inversión es inferior a 3 o 5 años, es probable que sí le preocupe.
Al igual que la economía en su conjunto, la bolsa de valores evoluciona en ciclos, alternándose fases de expansión con fases de contracción. Desde aproximadamente el año 2001 o 2002, la mayor parte de las bolsas internacionales iniciaron una etapa de expansión luego de atravesar, entre 1998 y el año 2001, por una severa contracción, denominada por algunos como: "corrección".
Desgraciadamente, la historia en la bolsa no se repite de manera exacta sino aproximada. Esto quiere decir que es virtualmente imposible determinar, con un grado cercano de probabilidad, cuál será la evolución de la bolsa en su conjunto en el plazo muy corto (períodos inferiores a un año), ni tampoco es posible predecir con ningún grado cercano de certeza la evolución de acciones específicas a lo largo de dichos períodos.
En este caso, la mejor protección disponible para el inversionista es la diversificación de su inversión (por la vía de los fondos mutuos indexados o inversiones afines); las inversiones compensatorias (en inglés, "hedging"), como son: la "venta corta" y las "opciones de venta"; y, en algunas instancias, el establecimiento de criterios de "salida" de la bolsa, relativos al movimiento de los precios de los promedios bursátiles o las acciones (en inglés, "stops").
En el plazo "intermedio" (períodos de uno a 3 o 5 años) el inversionista puede recurrir al "análisis técnico" para anticipar cambios en la tendencia a largo plazo de la bolsa; sin embargo, el inversionista debe entender siempre que este tipo de análisis solamente nos brinda pronósticos probables, pero que nunca son totalmente seguros.
Correlación con la economíaEl análisis técnico más básico es la correlación entre los principales índices bursátiles e indicadores macro-económicos, entre los que se destaca el "producto interno bruto" (PIB), que mide la producción de bienes y servicios.
A través de la historia, las fases de crecimiento macro-económico usualmente coinciden con las expansiones bursátiles. Lamentablemente (y para dolor de cabeza de algunos analistas financieros) esta correlación se torna inestable al inicio y terminación de las fases expansivas o de contracción. Es decir, ocurre a veces que la expansión de la bolsa "se adelanta" a la expansión macro-económica, pero a veces se retrasa.
En este último período, algunas bolsas nacionales se adelantaron, pero otras se retrasaron, con respecto a la expansión macro-económica.
Por ejemplo, cifras oficiales del gobierno norteamericano indican que la actividad macro-económica en dicho país, luego de contraerse durante los 3 primeros trimestres del año 2001, empezó a recuperarse el cuarto trimestre de ese año. Pero el índice Standard & Poor 500, que mide la actividad bursátil en los EU, empezó a crecer en firme solamente en septiembre de 2002, o sea un año después. En el caso de la bolsa de valores de Panamá y otras, ocurrió lo contrario: la bolsa empezó a recuperarse antes que la economía.
Actualmente la economía norteamericana continúa creciendo. Pero antes de concluir la probabilidad de una expansión de la bolsa en el corto plazo, el analista debe tomar en cuenta el "moméntum" bursátil, los "promedios móviles" (de 50 y 200 días), la "valuación" y la correlación del rendimiento accionario con la tasa de interés, tópicos que cubriremos en nuestra próxima entrega.
(* Roberto N. Méndez (www.rnmendez.com) es profesor titular e investigador en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Panamá.)
Buscando el momento "óptimo" para invertir
sAl igual que la economía en su conjunto, la bolsa de valores evoluciona en ciclos, alternándose fases de expansión con fases de contracción.