Entre las acciones que hemos visto que ha hecho el gobierno para buscar una solución están la reforma fiscal, como un elemento que ayuda a disminuir el efectivo circulante que hay en la calle, y el aumento de salario mínimo para nivelar los salarios con el poder adquisitivo. En economía, cuando se dan estos ajustes de precios inmediatamente el sistema incrementa el precio previendo una elasticidad en cuanto a cada uno de ellos.
Lo que estamos viviendo es un efecto que continuará este año y el próximo. Creo que habrá un ajuste de precio hacia arrriba. Lo que sucederá es que el sector asalariado se va a tener que reajustar y el sector económico va a tener que reajustarlos para hacerle frente.
El Estado debe tomar algunas medidas, revisar la carga tributaria que tiene el sector trabajador. Si esa carga es necesaria, se puede reducir el gasto público para hacer modificaciones a la ley fiscal y que desahogue al trabajador en esa carga fiscal que está teniendo, y le de unos tramos de la renta mucho más amplios. Tiene que haber políticas públicas para que la población pueda acceder a bienes a un menor costo, y se tiene que buscar la manera de reducir algunos aranceles, como en la materia prima para la construcción que está alto, y revisar los sistemas arancelarios para reducir unos impuestos y también dar mejores precios.
Yo soy contrario a la fijación de precios, porque el efecto inmediato es escasez, es decir, cuando se regula el precio inmediatamente el mercado retira el producto porque no lo venderá, pero sí soy partidario de políticas que ayuden a que los precios se mantengan estables. El efecto inflacionario seguirá, la clase media, alta, está recibiendo grandes réditos por este crecimiento, que se traduce en una capacidad de compra menor.