El paquete de medidas que apruebe el Congreso para evitar la recesión de la economía de EE.UU. debe incluir deducciones fiscales para empresas y particulares, dijo ayer a un grupo de legisladores el presidente George W. Bush.
El mandatario tiene previsto dar a conocer hoy públicamente su visión sobre este plan, que la economía del país necesita de manera urgente para no caer en la recesión, tal y como dijo ayer en el Congreso el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.
Previo a su anuncio de hoy, Bush mantuvo ayer una conversación telefónica con varios líderes del Congreso, a los que trasladó su opinión sobre las medidas que se han de poner en marcha para que los consumidores tengan más dinero en su bolsillo, y se pueda reactivar la economía.
Según medios estadounidenses, el jefe de la Casa Blanca se mostró partidario de que haya deducciones fiscales para las empresas y desgravaciones para particulares, así como ayudas económicas para los desempleados y más recursos en cupones para alimentos.
El gobernante no forzará una extensión del plan de recortes de impuestos que puso en marcha en el 2001 y en el 2003, porque se encontraría probablemente con la negativa del Congreso, que está en manos de los demócratas.
Aunque se desconoce la magnitud que tendrán las medidas económicas, la portavoz de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, mencionó que podría ascender a 100.000 millones de dólares. La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, dijo ayer que existe un consenso entre los republicanos y demócratas en el Legislativo acerca de la necesidad de tomar medidas para evitar la recesión económica.
Avanzó que Bush, en su alocución de hoy, no entrará en detalles sobre el contenido del plan, pero sí dirá que debe ser un plan "efectivo, simple y temporal". El presidente de la Reserva Federal, que ayer intervino ante el Congreso, también dijo que el paquete de iniciativas debía ser temporal, para no disparar el gasto y agravar el déficit presupuestario.
En las últimas semanas varias firmas de analistas han mostrado su preocupación por la situación económica en la que se encuentra el país, debido al crecimiento del desempleo, la crisis inmobiliaria, la restricción del crédito y la caída del consumo. Los economistas del banco de negocios J.P.Morgan calculan que Estados Unidos sólo creció un 1% en el último trimestre del 2007, muy lejos del 4,9% de los tres meses anteriores.