George W. Bush instó ayer al Senado a pasar la ley que devolverá a la Casa Blanca el poder para negociar acuerdos comerciales en solitario, tras calificar de "un hito" su aprobación por un estrecho margen en la Cámara baja.
Después de meses de enconado debate en el Congreso y ocho años en el limbo, la Casa Blanca está cerca de recuperar la "vía rápida" o "fast track", ahora llamada Autoridad de Promoción Comercial que, según defiende, impulsará la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en 2005.
Por tres votos de diferencia, la Cámara de Representantes aprobó esta madrugada una ley comercial que abarca, en un solo bloque, la TPA y la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas, que facilita el comercio de productos de Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia a cambio de la producción de cultivos alternativos a la coca.
En una declaración escrita, Bush le pidió ayer al Senado, dominado por los demócratas, que siga el ejemplo de la Cámara baja y "vote esta ley positiva antes del receso de agosto", porque abrirá mercados y dará más oportunidades a los trabajadores de este país.
La Cámara de Representantes ya ha concluido sus sesiones antes del receso pero el Senado tiene todavía de margen hasta el próximo viernes, 2 de agosto. La legislación comercial podría ser votada en algún momento de la próxima semana para que Bush la firme antes del descanso legislativo.
"Durante casi diez años, Estados Unidos ha carecido de la Autoridad de Promoción Comercial y de la capacidad para tomar ventaja de las oportunidades comerciales", opinó el mandatario norteamericano.
El presidente demócrata Bill Clinton vio extinguirse la autoridad comercial para la Casa Blanca porque el Congreso, que en sus últimos años de mandato estaba controlado por los republicanos, no la tomó en consideración desde que en 1994 dejó de estar en vigor.
George Bush alabó a los legisladores del Senado y la Cámara que esta semana cerraron el difícil acuerdo comercial "por su liderazgo en alcanzar un acuerdo que es un hito". El proyecto de ley comercial permite a la Casa Blanca cerrar acuerdos comerciales en solitario y evita que el Congreso se inmiscuya en el proceso de negociación mediante la votación de enmiendas que, según el gobierno de Bush, dilatan el proceso.