La fuerte baja del dólar provocada por las declaraciones del secretario del Tesoro de EU, John Snow, arrastró a las bolsas de Wall Street a una fuerte caída en la sesión de ayer. Según cifras disponibles al cierre el índice Dow Jones de Industriales bajó 185.58 puntos, o un 2.14 por ciento, y se situaba en los 8,493.39 enteros, tras la baja de 34.17 puntos del viernes.
Por su parte el promedio general del mercado tecnológico Nasdaq, donde cambian de manos gran parte de las acciones de empresas tecnológicas, de ordenadores e internet, retrocedió 45.76 puntos, o un 2.97 por ciento, hasta las 1,492.77 unidades, tras la caída de 12.85 puntos del cierre de la sesión pasada.
Al cierre de las bolsas, el "billete verde" cambiaba de manos a 0,8574 euros, comparado con los 0,8640 euros por dólar de la sesión anterior. El descenso de la moneda estadounidense se debe en gran parte a las declaraciones de Snow durante el fin de semana en la reunión del G-8.
Para algunos analistas, estas y otras declaraciones no lejanas de Snow acerca de que el valor de la divisa lo deben determinar los mercados, suponen un cambio de actitud del ejecutivo, aunque este pretenda hacer evidente lo contrario. El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleisher, afirmó ayer que la administración mantiene la política de un "dólar fuerte" y que "no hay cambios" respecto de la línea que ha seguido el ejecutivo desde mediados de los 90.
La afirmación de Fleisher, sin embargo, de poco sirvió para modificar la impresión de los mercados de que las declaraciones oficiales y las actuaciones del gobierno con respecto al "billete verde" van por caminos diferentes.
Aunque la baja en el dólar favorece el precio de los productos de EU en el extranjero y ayuda las empresas que venden en el exterior, una política de dólar débil es contraria a la que se ha aplicado en los EU desde mediados de la década de los 90, cuando el crecimiento y la actividad eran florecientes.
Además, lo más importante para la economía estadounidense no son las exportaciones, sino el consumo interno, que explica dos tercios de todo el Producto Interior Bruto de EU y que siempre se beneficia con un dólar fuerte que pueda comprar productos importados a bajos precios, aún y cuando esto genere déficit comerciales. Por eso una baja en el dólar inquieta a los inversores, y de allí que su baja se traduzca en un golpe para las bolsas.