Los camioneros franceses desbloquearon ayer las carreteras de todo el país en medio de una disputa por mejoras salariales, pero las protestas que tienen previstas hoy por los controladores aéreos y el sector de trabajadores del Estado, amenazan con complicar la situación.
Enfrentados con la presión policial y la de los choferes que no fueron a la huelga, los camioneros despejaron las carreteras de Francia y disiparon así el temor de que pudieran repetirse los bloqueos carreteros de la década de 1990, que causaron escasez de combustible y de alimentos.
Los bloqueos, que habían comenzado el pasado domingo y el lunes se habían extendido a 40 puntos clave en las carreteras del país, se redujeron a un solo punto a las 1700 GMT de ayer, dijo el Centro de Información Carretera.
"Todo terminó", dijo un portavoz del centro. Los bloqueos y protestas son, hasta ahora, los más fuertes retos que ha enfrentado el gobierno conservador francés que tiene apenas cinco meses en el poder.
El gobierno francés enfureció a los sindicatos al anunciar planes de privatizar empresas estatales, además de reformas al sistema de pensiones y recortes presupuestarios.
El primer ministro Jean-Pierre Raffarin reiteró las advertencias de que no permitiría que los bloqueos de los camioneros golpearan el ya debilitado crecimiento económico de Francia.
"En nuestro país tenemos el derecho de ir a la huelga y de protestar. Estos derechos deben ser respetados, pero no tenemos el derecho de bloquear carreteras", dijo Raffarin en la ciudad de Lille.
Los camioneros que habían detenido sus vehículos en las carreteras aledañas a Lille comenzaron a desbloquearlas ayer para abrir las vías de comunicación de un gran centro regional de distribución de alimentos.
Los camioneros, indignados por una oferta de salario de sus empresas que dividió al movimiento sindical, bloquearon 40 puntos ayer por la mañana, observados por policías con órdenes de no permitirles paralizar la economía, pero a media tarde del lunes, sólo bloqueaban 15 puntos.
A las protestas de los camioneros se sumará una huelga de 32 horas de los controladores aéreos a partir del lunes por la noche y marchas el martes de decenas de miles de empleados ferroviarios y otros trabajadores estatales temerosos de las privatizaciones y del futuro de los servicios públicos de Francia. British Airways anunció que había cancelado 64 vuelos entre Londres y Francia.