Las autoridades de Canadá ampliaron ayer la búsqueda desesperada que iniciaron en la mayor región ganadera del país para detectar otros casos de la enfermedad de las vacas locas y cerraron varias granjas para enfrentar una crisis que podría causar grandes pérdidas económicas.
Los problemas crecían al aumentar la cantidad de países que establecieron prohibiciones al ingreso de la carne canadiense, después de que el martes se revelara que una vaca de la provincia de Alberta -la de mayor producción de carne- dio positivo en una prueba para detectar la enfermedad, que afecta al cerebro.
Los inspectores sanitarios pusieron en cuarentena a siete granjas, dos de ellas en la provincia de Saskatchewan, vecina de Alberta, que podría ser el lugar donde nació la vaca enferma. El jueves se aislarán dos granjas más en Alberta, dijo Claude Lavigne, de la Agencia de Inspección Alimenticia de Canadá, mientras que el sector ganadero del país, orientado a las exportaciones, se paraba en seco.
Más de 100 personas, principalmente en Gran Bretaña, han muerto a causa de la variante humana de la EEB, conocida como la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, que según se piensa, se origina al comer carne infectada.