Con un monto por más de un millón de dólares la Superintendencia de Seguros adelanta el programa denominado "Proyecto sectorial financiero" el cual pretende promover el servicio financiero y la confianza en éste, mediante el establecimiento de estándares internacionales en Panamá.
El proyecto deberá estar listo a finales de este año.
Ana Lorena Broce, superintendente de seguros dijo a el Panamá América que este proyecto es subsidiado en un 70% por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Superintendencia de Seguros un 30%.
Explicó que en principio el sector se verá beneficiado en materia de transparencia, reglas claras de supervisión, evaluación de activos, la concordancia entre los activos y los pasivos de la empresa desde el punto de vista estatutario, y el renglón del gobierno corporativo. Este último segmento será de utilidad para el sector sobre todo, en materia de las experiencias pasadas como el caso Adelag en Panamá y el caso Enron en EU.
El principal objetivo de estas políticas en el gobierno corporativo es el establecimiento de responsabilidades en la toma de decisiones dentro de las empresas. " A las juntas directivas, por ejemplo, al tomar decisiones en ese nivel que vayan en detrimento o, en contra de las leyes estipuladas, les puede acarrear consecuencias personales a los miembros de ésta" dijo.
Todo esto se hace para que el público se sienta confiado de que las empresas reguladas o que tiene interés público realizan sus operaciones de forma adecuada sin perjudicar a terceros. Este proyecto ha sido sometido a evaluación de algunas asociaciones del sector como la Asociación Panameña de Aseguradoras (APADEA) y los distintos gremios de corredores de seguros para crear un nuevo marco legal para entonces un levantar el proyecto final.
A partir del año 1998 la Superintendencia Bancaria, que era parte del Ministerio de Comercio e Industrias, a través de un decreto ley obtuvo su autonomía financiera y administrativa al igual que a la Comisión Nacional de Valores.
Broce explicó que ambos entes han demostrado tener mayor supervisión y por ende, esto debería redundar en mayor confianza del público hacia las instituciones que estas dos entidades regulan.
Rodrigo Díaz: Con 22 años, y 1.85 de estatura, es entrenador de pesas en Power House, estudia comercio internacional. Ha sido representante internacional de atletismo. Con el concurso ha aprendido a cuidar su físico, desde los pies, hasta el cabello y dar entrevistas.
Eric Peña: Estudia Operaciones Marítimas y Portuarias, trabaja en una imprenta, tiene 22 años y mide 1.86 . Sus amigas y amigos lo motivaron a inscribirse en el concurso. Es amigable, sencillo y sincero.
Eliban Subía: El representante de la provincia de Colón mide 1.87 y tiene 21 años, es modelo y apegado a sus raíces afrocaribeñas. No tiene problemas con el peso, por eso come de todo, pero sí práctica mucho deporte.
Ernest Gómez: Es un estudiante de Banca y Finanzas, tiene 24 años, mide 1.83, es tripulante de vuelo en Copa Airlines, y un ex fisiculturista a quien le gusta jugar baloncesto, ir a la playa. Se considera muy tímido, pero amigable y buen conversador.
Edgardo Gordón: Tiene 22 años, mide 1.81, le gusta la música, escribir poemas y divertirse. Se considera un hombre moderno y con mentalidad abierta.
Juan Carlos González: Estudia ingeniería en sistemas en la UTP. Dice ser honesto, capaz, inteligente y sencillo. Sostiene que los concursos masculinos son de hombres que simplemente se ven bien y para eso no hay que ser "gay".
Ricardo Reyes: Con una estatura de 1.82 y 25 años, Rocky, como lo llaman sus amigos, es modelo, entrenador del gimnasio Power House, amante de las fiestas y la diversión. Por sus muchas ocupaciones, este chico no pudo estar en la presentación oficial.