LA OFERTA pública inicial de venta (OPV), de las compañías estatales rusas que planifica lanzar el Gobierno es "la mayor estafa desde la desintegración de la URSS", advierte Andréi Ilariónov, asesor presidencial pero, a la vez, el economista más crítico de Rusia.
El anuncio sobre la próxima OPV de las compañías estatales fue hecho por el ministro de Fomento Económico y Comercio, Herman Greff, criticado duramente por Ilariónov.
"La propuesta de lanzar al mercado la OPV de las empresas públicas, acompañada por la emisión adicional de acciones de esas compañías, es parte de los preparativos para el saqueo de la propiedad del Estado a gran escala y del modo más cínico posible", declaró Ilariónov.
El asesor presidencial, que últimamente se ha convertido en la principal voz disonante respecto a las principales decisiones económicas del Kremlin, añadió que "de hecho, se prepara un gran saqueo de turno del Estado ruso y, por consiguiente, de todos sus ciudadanos".
El consejero, cuyos consejos el presidente de Rusia parece desoír desde hace al menos dos años, explicó que entre la OPV de empresas privadas y estatales "existe una gran diferencia".
En el caso de las compañías privadas, la oferta pública inicial o la emisión complementaria de acciones es compensada al propietario con los recursos financieros que producen esas operaciones.
Al tratarse de empresas públicas, la situación es muy distinta, pues los recursos provenientes de la venta de la propiedad pública van a parar a las propias compañías y en la mayoría de los casos se invierte en el pago de los créditos contraídos con anterioridad.
También pueden gastarse en la adquisición de nuevos activos, incluidas acciones de empresas privadas, y el pago de primas a los dirigentes y empleados de dichas compañías.
De acuerdo con los planes del Gobierno ruso, la oferta pública inicial de venta y las emisiones adicionales de acciones por valor de decenas de miles de millones de dólares serán de la petrolera estatal Rosneft y de varias otras empresas del sector energético.
A juicio de Ilariónov, se trata de una estafa aún mayor que las tristemente famosas "subastas hipotecarias" de la misma época, cuando los futuros propietarios abonaban el dinero proveniente de la hipoteca de las mismas empresas que compraban y que luego pagarían a precios míseros.
En el caso de que la OPV y las emisiones adicionales de acciones de las empresas públicas se llegue a efectuar, "el Estado no recibirá nada", insistió.
Catalogan de estafa oferta de empresas estatales rusas
El Gobierno venderá acciones de su compañía petrolera y de otras del sector energético.